Playoffs NBA 2022: Primera ronda en el Oeste. Capítulo II

Fuente: notinforma.com

El Smoothie King Center presentaba el mejor aspecto posible para encarar el tercer partido de la eliminatoria, el que debía poner a Nueva Orleans por delante aprovechando la baja de Devin Booker. A los Suns la baja no le suponía un grave trastorno, porque era un puesto que tenía perfectamente cubierto con Cameron Johnson y eso quedaba claro con los primeros minutos del partido. Unos minutos donde las defensa se imponían a los ataques y se hacía necesaria su anotación ante el buen arranque de Brandon Ingram y CJ McCollum y la fría salida de sus compañeros. Poco a poco DeAndre Ayton y Chris Paul entraban en calor y, ante las dificultades para circular el balón, la calidad de las estrellas de los Pelicans no era suficiente. Por suerte era el momento de repartir los minutos con los jugadores del banquillo y, pese a los buenos minutos de JaVale McGee, en el Smoothie King Center se disfrutaba viendo a los suyos con una mínima ventaja cuando se cerraba el primer capítulo del partido tras realizar un minuto final de cinco a cero. Un parcial que seguía abierto, gracias a su buena defensa y que Devonte Graham completaba con dos triples para levantar a Lousiana con los siete puntos de ventaja para los suyos. JaVale McGee cerraba ese once a cero bajo canasta. El apagón parecía haberse terminado, pero Monty Williams no se fiaba y ponía sobre la cancha a sus estrellas. Las defensas cobraban protagonismo y la dureza pasaba factura al inexperto Jaxson Hayes que, caliente con Jae Crowder, se iba a por él sin balón y era expulsado del partido con una flagrante de segundo grado. Aunque Crowder se ganaba una técnica, los Suns sacaban ventaja de la situación porque el cuadro local perdía la concentración; sus tiros no entraban y Ayton seguía siendo un problema bajo canasta. Nueva Orleans llegaba a la segunda mitad con la obligación de recuperar nueve puntos. Pese a ello el juego de los Pelicans estaba tan frío como el Smoothie King Center. Con Ayton en su mejor versión la ventaja visitante crecía y tenía que aparecer CJ McCollum al rescate de los suyos. Eso despertaba el ataque de Brandon Ingram y la defensa de Herbert Jones y, como los Phoenix se olvidaba de su joven pivot, la ventaja inicial se quedaba en apenas una canasta pese a los esfuerzos de JaVale McGee. El desenlace del partido estaba doce minutos y era comprensible que ambos equipos regresasen de los banquillos acelerados; cada canasta era fruto del empeño y José Alvarado se convertía en la catapulta para poner a los suyos por delante. Paul se lo tomaba como algo personal y, ante el cansancio del novato, los Suns tomaban una ventaja de siete puntos entrando en los dos minutos finales. Pese a los triples de Ingram el partido estaba decidido, los Suns habían recuperado la ventaja de campo. Invitado inesperado:  JaVale McGee (Suns)

El cuarto partido cobraba gran importancia para los Pelicans y, viendo el carácter decisivo del partido, Brandon Ingram salía a por todas. La respuesta visitante venía cargando el juego sobre DeAndre Ayton, pero este no tenía acompañamiento y, como tampoco daba frenado a Jonas Valanciunas, el ritmo lo marcaba Nueva Orleans. Willie Green tenía claro que el trabajo interior ante Ayton era fundamental y comenzaba a dar descanso al pivot lituano tras pocos minutos de juego. El resto de jugadores de banquillo saltaban a la pista, las defensas subían de intensidad y los rebotes ofensivos, de un Valanciunas reincorporado al partido, permitían que el Smotthie King Arena disfrutase con la mínima ventaja local, de tres puntos, al cerrarse el primer cuarto. JaVale McGee y Jonas Valanciunas continuaban su batalla por dominar las zonas, pero Phoenix sufría para seguir el ritmo anotador local porque CJ McCollum estaba más acertado que Cameron Johnson. Viendo los problemas de su equipo, Monty Williams apostaba por regresar a la pista a los titulares y el técnico local arriesgaba no siguiendo su estela inmediatamente. Larry Nance Jr le daba la razón pero, como las rotaciones eran constantes, el quinteto titular nunca estaba completo sobre la pista y equipo acababa por perder la concentración; no había anotación en juego, durante seis minutos, y el partido cambiaba de rumbo. Los Suns tenían el control de las zonas, y el mando en el marcador, cuando se llegaba al descanso. La pausa despertaba la intensidad local que, con un recital ofensivo de Ingram, amenazaba con romper el partido. Pese a que Ingram ya no estaba tan acertado en sus tiros, la intensidad defensiva local mantenía la diferencia para los de Lousiana. Cameron Johnson y Jae Crowder cometían su cuarta falta personal casi al mismo tiempo. Phoenix intentaba mantener en el partido con la defensa, pero era insuficiente. En tres minutos Ingram y Devonte Graham ponían la ventaja local en los dos dígitos para los doce minutos definitivos. Los suns salían a la pista con su mejor versión de equipo y amenazaban con remontar el partido pero, inesperadamente, Chris Paul perdía los nervios, y el balón, con la defensa de José Alvarado y, como Valanciunas seguía siendo imparable para la defensa visitante, el amago de recorte se quedaba en nada. Monty Williams intentaba recomponer la situación pero, tras el tiempo muerto, el pivot lituano martilleaba la canasta visitante con un rebote ofensivo y Paul se ganaba una falta flagrante tras un robo de balón de Herbert Jones en un saque de banda. La ventaja local alcanzaba los catorce puntos y la precipitación visitante hacía el resto. Paul se despedía del partido con una técnica de pura frustración y la serie volvía a Phoenix con empate a dos.  Invitado inesperado: José Alvarado, Larry Nance Jr, Devonte Graham (Pelicans)

Fuente: dunkingwithwolves.com

En el Target Center estaban entusiasmados, Minnesota podía disfrutar de unos playoffs por primera vez en cuatro años y, por encima, alimentaba sus esperanzas con unos dominantes primeros minutos del tercer partido. Cierto que los Grizzlies no contaban con Steven Addams, pero eso no explicaba que Patrick Beverley pudiese anotar bajo su aro y, mucho menos, la falta de agresividad en su ataque. Los de Tennesee tardaban tres minutos en sumar sus primeros puntos, con un triple de Desmond Bane, pero no llegaba para seguir el ritmo anotador marcado por un dominante Karl-Anthony Towns. Taylo Jenkins adelantaba la rotación de su banquillo un par de minutos y eso mejoraba la defensa, pero no impedía el despegue local. Metiendo los triples, y con una buena actividad en las ayudas para ahogar la circulación de balón, los Timberwolves conseguían cerrar el cuarto con una ventaja cercana a los veinte puntos tras un parcial de catorce a tres con Malik Beasley de protagonista principal. Y el inicio del segundo cuarto no presentaba mejor aspecto para los visitantes, Minnesota circulaba el balón con claridad y, por primera vez en toda la temporada, la diferencia superaba los veinte puntos y Memphis parecía desconcertado en su juego. De nuevo tardaban un par de minutos en abrir su anotación y sólo tenían un respiro porque al equipo local le podían las ganas de resolver el partido cuanto antes. Los balones perdidos se sucedían en ambos lados de la pista, Jaren Jackson Jr cometía su tercera falta personal y, en medio del descontrol, Anthony Edwards tenía un problema en su rodilla tras un choque accidental. La estrella local necesitaba retirarse de la pista para ser explorado y, para sorpresa general en el Target Center, los Timberwolves se venían abajo en su ataque y los visitantes no desaprovechaban la oportunidad con Bane metiendo cada tiro abierto que tenía. Tras seis minutos sin anotar la ventaja local se quedaba en siete puntos al retirarse a los vestuarios. El parcial, de quince a cero, volvía a dejar todo en el aire para la segunda mitad y la tensión se notaba desde el primer minuto. El partido era duro, Jackson Jr se cargaba con la cuarta falta en pocos minutos y, aunque Brandon Clarke daba anotación a los suyos, nadie le seguía. Los balones perdidos volvían a acumularse y la ventaja volvía a elevarse por encima de las dos docenas de puntos. Ni la cuarta falta de su pivot estrella era un freno para Minnesota, que encontraba en los triples la solución a sus problemas ofensivos. Xavier Tillman se ganaba una falta flagrante y, cuando todo parecía perdido, un D´Angelo Russell acelerado y la mejor versión de Ja Morant dirigiendo a sus jugadores de banquillo permitían a los visitantes dejar la diferencia en dieciséis puntos de cara al último periodo. Sin embargo lo peor estaba por llegar porque, aunque ver que los triples ahora no entraban, el drama llegaba con una defensa tardía en las ayudas. Jackson Jr y Towns se cargaban con su quinta falta personal y un parcial de veintiuno a cero, en cuatro minutos, ponía el empate en el marcador. Tyus Jones no perdonaba los nervios locales y ponía por delante a los Grizzlies. Los Timberwolves no eran capaces ni de meter los tiros libres y Naz Reid rompía seis minutos sin anotar en juego. Ni el retorno de su pivot estrella animaba al ataque local, que seguía empeñado en tirar de tres puntos. El partido llegaba los tres minutos finales con tres puntos de ventaja para Memphis pero, con lo que le costaba anotar a los locales, bastaba con la pelea en el rebote ofensivo de Brandon Clarke para abrir un hueco de siete puntos a dos minutos del final. Tras la precipitación en su ataque de Minnesota, Dillon Brooks metía un triple que aseguraba la victoria y devolvía el factor pista en la serie para los de Tennesee. Invitado inesperado: Tyus Jones, Brandon Clarke (Grizzlies)

En los Timberwolves sabían que el cuarto partido se había convertido en fundamental y, pese a las críticas para Karl-Anthony Towns, el pivot lideraba a su equipo en el arranque. Sin embargo Desmond Bane no estaba dispuesto a permitir la escapada local y, por encima, Anthony Edwards tenía que retirarse a los vestuarios. Memphis controlaba el partido con tranquilidad pero, con los primeros cambios en el bando local, su defensa subía de nivel y, gracias al acierto de Patrick Beverley, Minnesota se ponía al mando del partido. Lo curioso era ver que, pese a ello, su escolta estrella regresaba inmediatamente a la pista tras su lesión. El ataque de los Grizzlies ya no se encontraba tan cómodo y la remontada local  era imparable. En seis minutos completaba un parcial de diecinueve a cinco y aventajaba en cinco puntos a su rival entrando en el segundo cuarto. Un periodo que se abría con la versión más caótica de ambos equipos; los balones perdidos y los tiros tras cinco segundos de posesión eran la norma, todo era intensidad. Poco a poco la situación se calmaba y los de Tennesee estaban por delante en el marcador. Sin embargo, el ataque visitante se quedaba frenado ante la agresividad de la defensa local y, con cinco triples consecutivos (cuatro aportados por sus bases), los Timberwolves abrían una cómoda renta pese a que Beverley se llevaba una técnica por hacer el tonto. Y los de Chris Finch no se frenaban, el parcial era diecisiete a uno y Taylor Jenkins buscaba recomponer a los suyos. Los quince puntos de ventaja se convertían en una losa para Minnesota, que perdía su acierto exterior y su agresividad en defensa. Por encima Memphis encontraba al mejor Dillon Brooks, que comenzaba a meter sus triples, y, con el acompañamiento de un intratable Desmond Bane en ese aspecto, hacía cuatro del tirón. D´Angelo Russell se ganaba una flagrante por un manotazo a Ja Morant y los Grizzlies llegaban al descanso en una mejor situación que estaban al iniciar el cuarto, ante un Target Center atónito. E igual de sorprendidos estaban los aficionados cuando un espectador invadía la pista, tras apenas un minuto de juego. El parón no era suficiente para ocultar que, nuevamente, el ataque visitante tenía problemas ante la agresividad de la defensa; los balones perdidos se acumulaban y Anthony Edwards, con sus triples, a llevar la diferencia a los dos dígitos. Por encima el juego exterior visitante se cargaba con cuatro faltas personales cada uno y el partido se ponía complicado para Memphis, porque tenían que salir los suplentes para frenar la sangría. La intensidad defensiva subía en los de Taylor Jenkins, Brandon Clarke se convertía en el referente ofensivo visitante  y el parcial era de diez a cero en dos minutos de juego. Chris Finch se acordaba de los buenos minutos de McLaughlin en la primera parte y, con un ataque más estable, los Timberwolves llegaban al cuarto final por delante. La diferencia era escasa y, como las malas sensaciones se mantenían (salvo por un Mclaughlin acertado en el tiro), Karl-Anthony Towns regresaba a la cancha temprano. El pivot se multiplicaba, metía triples y hasta cogía rebotes que se iban fuera, a su favor, pisando la línea lateral. Así la ventaja local, entrando en el minuto final, era de cinco puntos. Russell se jugaba un triple forzado que no entraba pero, como Bane hacía lo mismo, todo parecía decidido porque Beverley tenía dos tiros libres a su disposición y apenas quedaban cuarenta segundos de partido. Sin embargo el base erraba las dos opciones y Morant atacaba el aro rápidamente para situar el partido a tres puntos. Quedaba poco más de medio minuto por jugar y Anthony Edwards gastaba la posesión para terminar jugándose un tiro de tres puntos que tampoco entraba. Morant salía disparado hacia la canasta contraria y abría a un Tyus Jones que, completamente solo, erraba el triple que podía mandar el partido a la prórroga. Anthony Edwards aseguraba el rebote y metía los tiros libres correspondientes. Así, pese a que Dillon Brooks ponía a dos puntos el partido restando seis segundos, Towns cerraba la victoria al anotar tras recibir la falta personal de rigor. La serie volvía a Memphis con un empate a dos. Invitado inesperado: Jordan McLaughlin (Timberwolves)

Fuente: szatnianba.pl

Se esperaba la mejor versión de los Warriors para dejar  prácticamente asegurado su pase a la siguiente ronda y así era desde el inicio. Sus tiradores marcaban un ritmo anotador que los interiores de Denver no podían seguir. Sólo el acierto exterior permitía a los de Colorado acercarse en el marcador pero, con la aparición de Gary Payton II desde el banquillo, Golden State se distanciaba tras realizar un parcial de ocho a cero en noventa segundos. El problema era que el base visitante no proseguía con la reacción y, como DeMarcus Cousins abusaba bajo canasta de los californianos, los Nuggets cerraban el cuarto pegados en el marcador. Sin embargo, eso no tranquilizaba a los de Colorado, su juego era muy agresivo y caía en la precipitación. Al otro lado de la pista, los Warriors desplegaban su mejor circulación de balón y, gracias al acierto de Payton en el tiro exterior, la ventaja visitante se disparaba a los dos dígitos rápidamente. La reacción local venía dada por su juego interior y por el ansia de Golden State por romper el partido. A pesar de ello Stephen Curry lograba mantener la diferencia en los diez puntos de cara a la segunda mitad. El cambio de lado de pista de ataque sentaba bien a Denver, que al fin encontraba el equilibrio en su juego ofensivo, y aprovechaba unos primeros minutos bastante acelerados de los visitantes para empatar el partido. Por encima Jordan Poole se dañaba el codo y, pese a la mejoría defensiva de los de Steve Kerr con los suplentes, el Pepsi Center celebraba ver a su equipo por delante cuando se abría el capítulo final del partido. Esa algarabía de la afición tornaba en preocupación rápidamente, el banquillo no encontraba formas para anotar y, tras tres minutos de juego, Mike Malone reintegraba a los titulares a la cancha. Daba igual, los Warriors tenían más recursos ofensivos ante un Nikola Jokic que no podía hacer más que dejar a los suyos a tres puntos entrando en el minuto final. Will Barton se jugaba un triple, para empatar, sin haber buscado antes a ningún compañero y Curry entraba con facilidad a canasta para dar a los suyos cinco puntos de ventaja con apenas cuarenta segundos por jugarse. jokic intentaba acercarse al aro visitante, Draymond Green aprovechaba su cansancio para quitarle el balón en el bote y Golden State cerraba un parcial de nueve a cero que les proporcionaba la tercera victoria en la serie. Invitado inesperado: Gary Payton II (Warriors)

El Ball Arena no quería ver a los Nuggets despedir la temporada sin una victoria en los playoffs y, pese a que Draymond Green comenzaba el partido con un manotazo a Nikola Jokic, el pivot serbio daba un recital ofensivo buscando mantener a los suyos ante un buen inicio de Klay Thompson que, con un parcial de nueve a cero, daba una ventaja de siete puntos a los Warriors. Denver subía la intensidad defensiva sobre el balón, los malos tiros y los balones perdidos asomaban en el cuadro visitante y, como Jokic encontraba el apoyo de Bones Hyland, el primer acto se cerraba con una corta ventaja local. El segundo periodo se presentaba interesante, sobre todo porque la agresividad defensiva local comenzaba a desesperar a Golden State. Por encima DeMarcus Cousins comenzaba a hacer daño bajo canasta y Bones Hyland, con tres triples de larga distancia, llevaba la ventaja de los Nuggets hasta los diecisiete puntos con apenas tres ndre minutos jugados. Viendo la situación complicada, Stephen Curry comenzaba a activarse, Andre Wiggins le secundaba y, con la mejor actitud defensiva, la diferencia se reducía a la mitad rápidamente. Cousins se ganaba una técnica por discutir con Green una falta personal y la tensión subía. Klay Thompson hacía su tercera falta personal temprano y se retiraba de la pista. Austin Rivers comenzaba a desesperar al ataque visitante con sus robos de balón, mientras que Jokic y los triples volvía a disparar la ventaja de Denver. Ni una técnica a Rivers daba esperanza a los Warriors, porque Wiggins se había quedado como única baza ofensiva ya que Curry no acertaba ni con los tiros libres. La diferencia era de once puntos al descanso y la peor noticia, para los californianos, era ver como Kerr se equivocaba metiendo a Thompson para una jugada ofensiva restando décimas de segundo; porque el escolta cometía su cuarta falta luchando por una posición para anotar. Pese a ello Thomspon salía con su mejor tono en ataque, siete puntos consecutivos que no amedrentaban a los Nuggets porque, para alborozo del Ball Arena, Monte Morris soltaba la muñeca desde la larga distancia con dos triples. El intercambio de aciertos exteriores, y los parciales, eran constantes pero, como Morris seguía inspirado y metía otros tres, la ventaja local seguía en los dos dígitos. Draymond Green y Curry se aliaban para completar un parcial de siete a cero pero, como los de Colorado ya estaban con confianza, Golden State debía remontar nueve puntos en el cuarto final. Un cuarto donde, los balones perdidos por Denver, no eran aprovechados por los californianos y Cousins volvía a mostrarse dominante para responder a un tres más uno de Curry. El Ball Arena se encendía al ver a los suyos manteniendo la diferencia en torno a los diez puntos gracias a su paciencia en ataque. El técnico visitante no se rendía e implantaba una zona que desconcertaba a los Nuggets. Con Thomspon y Curry funcionando los Warriors llegaban a los dos minutos finales a un punto. Sin embargo Green cometía su sexta falta personal en el peor momento y calentaba a la afición local con sus gestons. Curry empataba el partido, Denver perdía el balón y Curry ponía a los visitantes con dos puntos de ventaja con menos de minuto y medio por jugarse. Jokic empataba el partido para algarabía del Ball Arena, Klay Thompson no metía el triple abierto y Wiggins, sobrado para el rebote ofensivo, intentaba un mate que salía escupido por el aro. La posesión era para los Nuggets y restaban cuarenta segundos. Monte Morris aprovechaba en bloqueo de Jokic para dejar una bandeja cómoda y Steve Kerr paraba el partido. El saque de banda acababa, absurdamente en un intento de alley-oop que era interceptado por Austin Rivers. La jugada de Denver era más inteligente, Jokic atraía a la defensa y abría a la esquina. Will Barton metía el triple para poner a los suyos con cinco puntos de ventaja y dar el primer punto de la eliminatoria a la franquicia de Colorado. Golden State tenía que volver a San Francisco para cerrar la serie. Invitado inesperado: Nah ´Shon Hyland, DeMarcus Cousins, Austin Rivers (Nuggets)

Fuente: thunderousintentions.com

El Vivint Arena estaba más que preparado para disfrutar de una victoria de Utah y, aunque el arranque no era prometedor, no bajaba la intensidad de sus gritos. Donovan Mitchell y Jalen Brunson capitalizaban la anotación de ambos equipos hasta la llegada de los jugadores de banquillo y nadie rompía el partido. Jordan Clarkson conseguía, con un par de canastas, levantar a su afición. La respuesta visitante era inmediata y venía con acierto en los tiros abiertos ante la pasividad del juego interior local para defender el perímetro. Tres triples de Maxi Kleber, y dos de Josh Green, llevaban a los Mavericks a mandar por siete puntos al sonar el bocinazo para finalizar la actividad del primer cuarto. Y el segundo no se abría con mejores noticias para los Jazz, Davis Bertans hacía una jugada de cuatro puntos y Mike Conley se llevaba una falta flagrante por ponerse debajo de un tirador. Además el ataque perdía balones con facilidad y de pronto la distancia se había doblado tras un triple de Josh Green. El parcial, de diez a dos, instalaba los nervios en el cuadro local, que sólo encontraba alivio en la dirección de Mike Conley y el apoyo de Rudy Gobert. Bojan Bogdanovic buscaba sumarse a la reacción local, pero nadie daba frenado a Jalen Brunson. Tal era la situación que el base se llevaba una técnica por protestar un contacto sin balón de la defensa local, que le dejaba la espalda dolorida. La mejor noticia para Utah era una jugada de cuatro puntos de Jordan Clarkson, pero el partido no tardaba en convertirse en una pesadilla; hasta cinco triples caían dentro de su cesta del tirón (con dos de Reggie Bullock y dos de Davis Bertans). Los Jazz llegaban al intermedio con diecisiete puntos de desventaja y mucho que reflexionar durante el  periodo de reposo. Un respiro que le sentaba bien al equipo en defensa, porque cerraba la circulación de balón tejana, aunque no conseguía mostrarse con estabilidad en su ataque salvo por Bogdanovic. Gobert se ganaba la técnica tras un enganchón con Maxi Kleber al ver que, poco a poco, la defensa local perdía consistencia. Quin Snyder también lo observaba y optaba por colocar sobre la pista a Eric Paschall como falso pivot. Eso dejaba a Brunson como única referencia anotadora visitante y les permitía plantarse en el cuarto final con sólo seis puntos de desventaja. Eran doce minutos que podían decidir la temporada y Donovan Mitchell y Mike Conley comenzaban a forzar situaciones bajo el aro contrario y las dudas ante Gobert del ataque de los Mavericks, y su desacierto exterior, permitían el acercamiento local. A cinco minutos para cerrarse el partido Utah estaba a un punto y el Vivint Arena ardía en deseos de que se completase la remontada. Sin embargo los de Snyder se olvidaban de buscar la canasta contraria, los triples no entraban y ahora eran los bases de Dallas los que no tenían miedo de finalizar bajo los territorios de Rudy Gobert. Así los tejanos conseguían abrir una ligera brecha, tras completar un parcial de diez a dos. Con un triple de Dorian Finney-Smith, y otro de Spencer Dinwiddie, los Mavericks se ponían por delante en el eliminatoria dos a uno. Invitado inesperado: Maxi Kleber, Josh Green, Davis Bertans (Mavericks)

El cuarto partido traía, como principal novedad, la titularidad de Luka Doncic en Dallas. Pese a ello ambos equipos se mostraban faltos de agresividad en su juego para anotar. Como quiera que los tejanos estaban más acertados desde el exterior, las primeras ventajas eran visitantes. Tenía que despertar Donovan Mitchell, y comenzar a entrar los triples, para que los Jazz cerrasen el primer cuarto con una mínima ventaja; por mucho que Rudy Gobert se hubiese ganado una técnica. El cuarto se iniciaba con el equipo local lleno de suplentes pero, ante la pasividad tejana, Hassan Whiteside se hacía dominante bajo su canasta y Jordan Clarkson mostraba su mejor repertorio ofensivo. Así el público del Vivint Arena terminaba por levantarse de su asiento, al mismo tiempo que Jason Kidd paraba el partido. Quinn Snyder volvía a reintegrar a casi todos sus titulares y Mitchell no tardaba en darle la razón porque la diferencia alcanzaba la decena de puntos durante el descanso del jugador franquicia de los Maverícks. Así las cosas Jalen Brunson tomba la responsabilidad del ataque visitante, pero las piernas no le aguantaban y fallaba tiros que normalmente metería. La desventaja tejana era de quince puntos y Doncic regresaba a la pista, aunque Brunson ya había entrado en calor, metía lo que se jugaba y apenas le daba la bola Gobert cometía su tercera falta personal ingenuamente pero, a pesar de ello, Utah mandaba por doce puntos cuando arrancaba la segunda mitad. Dallas sabía que debía mejorar para ganar el partido y salía con su mejor versión de equipo en ataque, y una intensidad defensiva más adecuada al momento de la temporada. El resultado era inmediato, en tres minutos los Mavericks habían igualado el marcador. La reacción local llegaba desde la defensa, básicamente porque así podía encontrar anotación sencilla. Así el marcador fluía en función de si se imponía el ataque visitante o la defensa de los Jazz. No sorprendía, por tanto, ver a los visitantes tomando la delantera en el marcador tras un par de triples. Tenían que volver los suplentes, y comenzar a ser un problema el rebote ofensivo de Gobert, para dejar el partido a un triple al entrar en el periodo definitivo. A nadie sorprendía que, con tanto en juego, los errores en el tiro y los balones perdidos se acumulasen en ambos bandos; aunque si era más llamativo el ver los primeros puntos del cuarto cuando se llevaban tres minutos jugados. El mate de Gobert, que abría las hostilidades en el cuarto final, tenía respuesta inmediata en Dallas. Donovan Mitchell daba el susto con un amago de lesión al caer tras coger un rebote, pero no era grave  Jordan Clarkson se mostraba más acertado que Brunson y la ventaja pasaba a ser de Utah entrando en los cinco minutos definitivos. El partido se convertía en un intercambio de golpes entre las estrellas de ambos equipos, donde Doncic encontraba el apoyo de Dwight Powell y Mitchell encontraba constantemente a Gobert que, aunque no podía levantarse, solventaba la situación con los tiros libres. Así las cosas los Mavericks  llegaban al minuto final con ventaja de un punto y el fallo de Mitchell le daba una posesión fundamental. El balón era para Doncic que, tras verse emparejado con Gobert, clavaba un triple para dar a los tejanos cuatro puntos de ventaja. Quin Snyder, y los Jazz tenían cuarenta segundos para levantar la situación. La jugada era rápida, pero Mitchell se estrellaba contra la defensa y, de no ser por su físico explosivo, el partido se hubiese terminado en aquel momento. El escolta recogía el balón rechazado por el aro y convertía el tiro a tabla mientras recibía una falta de Doncic. La jugada era redonda, Utah se quedaba a un punto con medio minuto por delante. Nuevamente la posesión visitante quedaba en las manos de Doncic y este, ante el dos contra uno de la defensa local, buscaba la continuación de Powell. La falta personal era inmediata, y el pivot tenía dos tiros libres decisivos. No convertía ninguno y, con veinte segundo  por jugar, Mitchell buscaba el aro a través del bloqueo de Gobert. La defensa salía a su encuentro y el escolta tenía clara la jugada. El pivot francés finalizaba el balón colgado en la continuación con facilidad y Jason Kidd pisaba el freno del partido para ordenar el ataque final con once segundos por delante. Doncic volvía a recibir el dos contra uno en la cabecera de la zona y, tras unos instantes de duda, encontraba a Spencer Dinwiddie tras la línea de tres puntos. El lanzamiento no entraba y la eliminatoria volvía a Dallas empatada a dos. Invitado inesperado: Jordan Clarkson (Jazz)

 

 

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