Al echar un vistazo rápido a la biografía del protagonista de esta historia me surgieron dos preguntas. Por Vicente Del Bosque ya sabemos que ganar dos Copas de Europa no te garantiza la continuidad en el banquillo de un gran club, así que la primera quedó rápidamente resuelta. Pero la segunda requería de una investigación más profunda. ¿Cómo puede ser que el teniente de jeux gonflables una brigada juvenil de paracaidistas del ejército nazi, honrado con la Cruz Federal al Mérito alemana y que es miembro de la Orden del Sagrado Tesoro de Japón, acabe siendo nombrado también Jefe Honorífico de los Mohicanos? Pues aunque durante un tiempo sospeché que esto último era una broma wikipédica, en realidad son sólo algunas de las cosas que pasan en la vida de un hombre de fútbol que ha hecho honor a sus dos apodos, “el Profesor” y “Napoleón”, al dedicar sus días a enseñar los secretos de su deporte por medio mundo (aunque lo de Napoleón en realidad venga por su metro sesenta y poco de altura y un físico que se presta a los motes no siempre cariñosos). Un trabajador incansable, con el espíritu aventurero de los pioneros y una mentalidad abierta y reflexiva que le mantienen en la brecha a pesar del paso del tiempo. Para nosotros es casi un desconocido, pero el nombre de Dettmar Cramer se pronuncia siempre con admiración en Alemania y con auténtica devoción en otros muchos países del globo, y hasta hay alguna estrella que le debe buena parte de su brillo en la historia del balompié.
Cramer nació en Dortmund en abril de 1925, y su carrera como futbolista quedó truncada por la Segunda Guerra Mundial, en la que fue hecho prisionero por los aliados. De sus tiempos en el ejército conservó la pasión por volar, y es que Dettmar practicó parapente de manera regular hasta cerca de los ochenta años, cuando sus rodillas comenzaron a quejarse de tantos aterrizajes. Tras el conflicto bélico regresó al fútbol y fue entrenador-jugador de varios equipos, hasta que en 1949 la Federación Alemana (DFB) lo reclutó como seleccionador de la Región Occidental de la República Federal Alemana. Siempre a la sombra del mítico Sepp Herberger (link con su biografía), seleccionador de la Alemania campeona del mundo en 1954 y para quien ejerció de segundo entrenador y hasta de “negro” literario, nuestro protagonista fue creciendo como técnico y como persona. Su metódica filosofía de trabajo, “cada cosa tiene su sitio y el trabajo es el trabajo”, la heredó directamente de Herberger, con quien trabó una amistad tan profunda que incluso le impidió asistir a su funeral en 1977, pues según confesó “estaba tan destrozado que temía arrojarme con él a la fosa”. Cramer se mantuvo ligado a la DFB (salvo un breve paréntesis para dirigir la sección de deportes de la ZDF) hasta 1966, aunque no desarrolló toda su labor en su país natal. En 1960, gracias a un acuerdo de colaboración firmado entre las federaciones alemana y japonesa, Cramer inició una serie de viajes periódicos a Tokio con la misión de formar y dirigir al equipo nacional en los Juegos Olímpicos de 1964. Bajo su mando, la selección nipona logró una histórica victoria ante Argentina que sirvió para llevar al equipo anfitrión hasta los cuartos de final del torneo olímpico. Además, durante su estancia en el país del Sol Naciente Dettmar Cramer impulsó la creación de la escuela nacional de entrenadores y de la primera liga nacional. Sus esfuerzos por modernizar el fútbol nipón fructificaron cuatro años más tarde, en México, cuando la selección olímpica japonesa se colgó sorprendentemente la medalla de bronce, con él nuevamente en el banquillo.

Pero entre medias de ese brillante ciclo olímpico tuvo tiempo para muchas otras cosas. Tras las Olimpiadas de Tokio el técnico alemán regresó a su país como ayudante del nuevo seleccionador nacional Helmut Schön, y jugó un papel clave en la carrera de un jovencito Franz Beckenbauer. En 1963, cuando todavía militaba en las categorías inferiores del Bayern de Munich, Beckenbauer dejó embarazada a una chica. El futbolista no accedió a contraer matrimonio con ella y, por ese motivo, la DFB lo apartó de la selección nacional juvenil. Quizás por tener una mentalidad menos puritana, o tal vez porque veía el enorme potencial del espigado centrocampista muniqués, Cramer, recién aterrizado de Japón, intercedió ante la Federación y finalmente la sanción fue revocada. Dos años después, con Cramer como segundo entrenador, Beckenbauer explotaba como futbolista en el Mundial de Inglaterra y contribuía decisivamente a que Alemania alcanzara aquella final que pasó a la historia por el gol fantasma concedido a los ingleses. Gracias a su experiencia como formador en Alemania y Japón, Dettmar Cramer fue contratado por la FIFA para elevar el nivel futbolístico de varios países emergentes, especialmente en Asia, África y Norteamérica. Cramer iba de un sitio para otro abriendo escuelas y enseñando sus métodos a nuevos entrenadores, jugadores y árbitros, e incluso llegó a dirigir a la selección nacional de Egipto durante un par de años. También regresó a Japón en varias ocasiones para impartir sus cursos y para ser nombrado miembro de la Orden del Sagrado Tesoro por el Emperador Hirohito, en reconocimiento a sus méritos con el equipo olímpico. Eso fue en 1971; dos años antes, los indios mohicanos le nombraron Jefe Honorífico cuando fue a inaugurar un centro de formación y tecnificación construido por la Federación Estadounidense cerca de una de sus reservas. “Llegué allí, el jefe me nombró Jefe Honorífico y nos fumamos la pipa de la paz”. Un gesto de cortesía que Cramer recuerda con cariño: todavía conserva el sombrero de plumas que le dio el jefe de aquella tribu.

Tras desestimar varias ofertas de distintos clubes de la Bundesliga, en 1974 se decidió a finalizar su colaboración con la FIFA y firmó por el Hertha de Berlín, aunque no llegó a debutar en el banquillo berlinés. En plena pretemporada, Cramer volvió a hacer las maletas tobogã inflavel para aceptar el cargo de seleccionador de Estados Unidos. Esa decisión fue clave en su carrera, no porque triunfara en América, sino porque la USSF no se dio prisa para plasmar en papel el acuerdo verbal alcanzado con el técnico alemán y eso le permitió a Cramer estar disponible para ocupar el puesto que quedó vacante a finales de año en el Bayern de Munich. Coincidiendo con el crecimiento de Beckenbauer (y de Maier, Muller y otros muchos), el cuadro bávaro venía de completar un ciclo mágico que le había llevado de la Segunda División germana a ganar la Copa de Europa de 1974 ante el Atlético de Madrid, todo en menos de 10 años. Pero Udo Lattek, el técnico que comandó la última y exitosa etapa, no fue capaz de mantener el hambre de sus jugadores y fue despedido tras una mala racha a comienzos de la temporada 74/75 y una supuesta intervención en su contra de la estrella Beckenbauer. Dettmar Cramer fue elegido como sustituto de Lattek, se dice que precisamente por recomendación del káiser, quien, quizás recordando el favor que en su día le hiciera Cramer, se convirtió en su más acérrimo defensor durante unos comienzos algo complicados. La forma de ser y el estilo como entrenador del nuevo técnico, tildado de “serio y pasivo”, contrastaban sobremanera con los de su antecesor, y las críticas arreciaron, incluso desde dentro del propio vestuario. Sin embargo, Cramer se mantuvo en el cargo, dio paso a savia nueva con la incorporación de un jovencísimo Karl-Heinz Rummenigge y añadió al palmarés del Bayern dos nuevas Copas de Europa (con lo que fueron tres las que el conjunto alemán levantó de manera consecutiva) y una Intercontinental. Pero sus buenas actuaciones en Europa no se vieron correspondidas en la Bundesliga y al final de la temporada 75/76 Bayern y Eintracht de Frankfurt decidieron intercambiar sus entrenadores.

Fue una decisión extraña y que realmente no dejó a nadie satisfecho. Gyula Lorant fue responsable de la peor clasificación el Bayern en su historia, y Cramer tampoco pudo devolver al Eintracht a sus mejores tiempos. En 1978 dejó el club y puso rumbo a Arabia Saudí, donde fue seleccionador nacional y entrenador del Al-Ittihad hasta 1981, cuando aceptó una oferta del Aris Salónika griego. Pero Dettmar Cramer tampoco echó raíces en tierras helenas y en 1982 firmó por el Bayer Leverkusen, al que en su segunda campaña llevó al tercer puesto en la Bundesliga. Con 60 años recién cumplidos, Cramer se embarcó en una nueva aventura en Asia, esta vez como seleccionador de Malasia, y luego siguió su periplo por Corea del Sur y Tailandia, ya en la década de los 90. En total, ha trabajado como entrenador o como enviado de la FIFA en más de 90 países. Un auténtico trotamundos que subraya la vital importancia que tienen la motivación y el trabajo en equipo en el deporte rey, y que está convencido de que en el fútbol las tácticas están, por regla general, mal entendidas: “Los esquemas aparecieron cuando les pusimos números a los jugadores. Colocamos los once números sobre el campo y decimos 4-4-2 o 4-2-4, pero en realidad son los movimientos de los futbolistas, no sus posiciones iniciales, los que determinan una táctica u otra”.
Casado en dos ocasiones (cuando fichó por el Bayern se rumoreó que había aceptado la oferta para ayudar a la familia de su segunda esposa, a la que conoció en un viaje a Malasia, a salir del país), finalmente, en 2002 Dettmar Cramer anunció su retirada del fútbol a los 77 años de edad y se instaló con su familia en el pequeño giochi gonfiabili pueblo bávaro de Reit im Winkl. Pero todavía le quedaba cuerda y, además de seguir impartiendo conferencias y recogiendo distinciones por todo el mundo, el año pasado Cramer fue uno de los protagonistas de una exitosa campaña publicitaria de una cooperativa bancaria germana. Bajo el lema “Todo tiene algo que lo impulsa”, diez ilustres personajes alemanes contaban pequeñas historias de sus vidas, y el vídeo en el que el viejo Cramer narraba su experiencia vital y deportiva en Japón fue uno de los más valorados.
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A los 85 años, su vitalidad y su pasión por el trabajo siguen intactos. No perdona sus 45 minutos diarios de ejercicio, y recuerda con una sonrisa en la boca cómo logró con sesiones triples de entrenamiento que un talentoso joven llamado Karl-Heinz Rummenigge aprendiera a usar también su cabeza y su pierna izquierda. “Tenía tanta calidad que era capaz de regatear dos veces a todo el equipo contrario, a si mismo y hasta al banderín de córner, pero no sabía darle con la izquierda y su juego aéreo era pésimo”, afirma Cramer. En su primer partido completo con el Bayern, Karl-Heinz marcó de cabeza. “Voy a darte patadas en el culo hasta que seas internacional”, le repetía Dettmar. Y Rummenigge llegó a la selección, y anotó su primer gol con Alemania de un zurdazo. Luego ganaría dos veces el Balón de Oro. Como a Cramer le gusta decir, “Si puedes conseguir lo mejor, hacerlo bien no es suficiente”.
me ha gustado la parte de Rummenigge muy bueno eso del primer gol con el bayern de cabeza y el primero con la seleccion de zurdazo, este era un hombre con mucho caracter,
gracias snedecor, descubres grandes cosas a estos ojos deseosos de aprender
Y luego nos creemos que el fútbol empezó con Cruyff, Maradona o Zidane.............Gracias snedecor, muy interesante la vida de este "adicto al fútbol" . ¿La parte que más me ha llamado la atención?. Como a Erkil, la parte que habla del Kaiser (no la de dejar embrazada a una chica) y especialmente la frase final: “Si puedes conseguir lo mejor, hacerlo bien no es suficiente”.
Un buen final para un gran relato.
De hecho la idea inicial era hacer un post sobre Beckenbauer aprovechando el homenaje del otro día, pero cuando llegué al asunto del embarazo apareció el nombre de Cramer y al investigar un poco sobre este personaje (para mí desconocido) me pareció que era más interesante que el propio Káiser. Hoy todo el mundo juega al fútbol y casi cualquiera te puede pintar la cara, pero eso en gran medida se debe a gente como Cramer, que se dedicó a enseñar este deporte casi desde cero en multitud de países (por encargo de la FIFA, cuando no se preocupaba sólo por el negocio... a no ser que eso fuera ideado como una forma de ampliar mercado, que vete a saber).
Voy a estar unos días desconectado, así que sed buenos
Snedecor, tu post es maravilloso desde la primera letra hasta la última. Es realmente apasionante ir descubriendo estas historias del mundo del fútbol. No conocía al Cramer, pero y ya no sólo por su labor evangelizadora entrenando por los cuatro continentes, sino por su definición de estrategia. Esa frase en la que define que los números aparecieron para poder plasmar en una pizarra a los jugadores es realmente esclarecedora. Se debate si éste jugador es un lateral, carrillero o central, pero juega de ésto o de lo otro. Que su posición natural es ésta o aquella. Y en realidad lo que sucede es que simplemente los jugadores se mueven como lo sienten. A un jugador le puedes enseñar a darle con la izquierda y a rematar de cabeza, como por ejemplo Cramer hizo con Rumenige, pero sus virtudes sn la expresión de como siente el juego. Y una de las labores fundamentales de un entrenador es saber combinar y aprovechar esa forma de sentir y moverse por el terreno de juego que tienen sus jugadores. Si encorsetas al jugador a un esquema predeterminado lo castras de tal modo que ello se debe o bien porque no crees que tengan mucho juego en su cabeza o por el endiosamiento de la pizarra.
Flagrant cuando hablas de encorsetar al jugador me recuerdas a un comentario de Michael Robinson en el libro que publicó en Pais Aguilar, que habla sobre su vida, y cuenta la historia de una entrevista que mantuvo con Benito Floro, en aquellos entonces entrenador del gran Albacete conocido como el queso mecanico, anterior a su paso por el banquillo del Gran equipo blanco, cuenta Michael que durante la entrevista, le preguntó a Benito que cual era su mejor delantero, entre estos 3 se hallaba Isma Urzaiz, el que luego seria referencia del ataque de los leones de San Mames durante muchos años junto a Etxebe, a lo cual este le contestó que cualquiera de los 3 porque debian de jugar segun marcara el en la pizarra, luego michael siguio poniendo el ejemplo con otro entrenador demasiado tactico, de su época inglesa de futbolista, y diserta sobre la mania de ciertos entrenadores de encorsetar y castrar como tu dices el futbol, a ver si encuentro ese libro y te pongo el parrafo en toda su amplitud
Saco un minuto para dar mi visión particular de la frase acerca de la táctica. La saqué de una entrevista que concedió durante este mismo Mundial, en la que el periodista le preguntaba acerca del juego cauteloso de la mayoría de los equipos, y que por qué ya no salían con 4 delanteros como antes. Entonces Cramer puso el ejemplo del 4-4-2 y del 4-2-4. En realidad creo que se refería a que el concepto "táctica" no podía limitarse al posicionamiento inicial, sino que engloba la manera de desarrollar el juego, pero que eso (sobre todo a nivel periodístico) parecía que no se comprendía, porque se quedaban en los números. Quizá Cramer también fuera un "coartador" de la libertad de los jugadores (no lo sé, no vi jugar a sus equipos), sólo que no se limitaba a decirles dónde tenían que colocarse, sino que también ordenaba hacia dónde debían desplazarse y cómo debían relacionarse con sus compañeros, de manera que durante el partido apenas tenía que dar instrucciones porque todo estaba ya hablado con anterioridad (de ahí la etiqueta de "pasivo" que le pusieron en el Bayern). Y en realidad eso lo hacen todos los entrenadores en mayor o menor medida, pero el periodismo se suele quedar en el dibujo estático sobre la pizarra.
En cierta manera, me recuerda a Mourinho y al debate que generó el año pasado entre los que decían que era ofensivo porque el Inter sacaba 3 delanteros y los que decían que era defensivo porque de esos 3 delanteros, 2 se pasaban casi todo el partido ayudando a los laterales. Para que se entienda, el Barça y el Inter usaban un 4-3-3: aparentemente es el mismo esquema, pero no creo que nadie pueda decir que su táctica fuera la misma.
Pero sí, de acuerdo con Flagrant en que, al final, el entrenador ideal debería ser el que sepa organizar todas las virtudes naturales de sus jugadores para formar un bloque compacto, pero sin negarles la posibilidad de desarrollarlas libremente. Para el espectador es lo máximo, porque disfruta más con las exhibiciones técnicas que con las físicas, porque quiere ver a gente privilegiada que hace cosas que él no podría hacer (aunque con entrenamiento hasta Rummenigge marcó con la zurda, jeje).
Así que puedes obligar a Eto'o a correr detrás del lateral contrario, y seguramente lo hará, pero en principio no parece lo más adecuado para ese tipo de jugador. Y sin embargo, puede darte grandes resultados porque, si logras convencerle para que haga esa labor más propia de un defensor, cuando toque atacar tendrás ese plus que te aporta Eto'o.
Claro que siempre nos quedará la duda de por qué, si tienes a Eto'o, no juegas de otra manera, sin tener que obligarle tanto en defensa. El fútbol es tremendamente complejo. Me encanta
Snedecor, entonces, ¿el entrenador ideal es Vicente del Bosque? ;))))
Estoy de acuerdo contigo, siempre he pensado que el buen entrenador es aquel capaz de adaptarse a los jugadores que tiene, no el que, como Floro, trata de adaptar los jugadores a un esquema preconcebido.
Ahora bien, dentro de esa flexibilidad, cada maestrillo tiene su librillo. Por ejemplo, Del Bosque prefiere consistencia defensiva (lease doble pegote) a posesion absoluta de la bola en los tres cuartos (cuando coinciden Cesc, Xavi, Iniesta y Silva). Serra Ferrer siempre optaba por el 4-4-2 en casa y el 4-5-1 fuera (llamese Oliveira o Alfonso la isla en punta). Notorio es el caso de Luis Aragones, que en el Atleti de Paolo Futre desplegaba un 5-3.-2, que el Mundial de Alemania aposto por un falso 4-3-3 y que finalmente triunfo en Austria con un 4-5-1, no olvidemos que forzado por la lesion de Villa. Guardiola tiene una filosofia de juego muy clara y la pone en practica aunque sea con jugadores del filial, lo cual no es obice para que vaya variando la tactica en funcion de los hombres disponibles y el rival que tiene enfrente.
Por eso yo distinguiria entre esquema y filosofia, aunque vayan muchas veces entrelazados, no en vano la mayoria de los entrenadores flexibles en cuanto esquema tienen muy claro el futbol que quieren practiquen sus equipos y, en cambio, no pocos entrenadores que son incapaces de cambiar su esquema, en realidad no tienen claro que tipo de futbol quieren desplegar (cuanto daño ha hecho al futbol español la escuela Floro, ahora tenemos a Caro como alumno aventajado y mira a los sub-21)