Ahora que el abismo nos muestra la mejor de sus sonrisas. Ahora que nos está esperando ahí delante, disfrazado con una camiseta roja, ironías de la vida, aguardando paciente un segundo traspiés para enseñarnos todo el horror que esconde en su inescrutable oscuridad. Ahora es el momento. El gran Hannibal (Smith, no el cartaginés) tendría este plan rondando por su plateada cabeza. Porque contra Chile, seguro que sale bien. No sería la primera vez.
Pero para que funcione, el llamado Plan B necesita al considerado Equipo A. Jugadores de toque y juego veloz, no simples centradores. Porque reducir a Fernando Llorente a ser un mero cabeceador, una boya a la que agarrarse cuando estamos a punto de ahogarnos, es despreciar demasiado las excelentes condiciones de este futbolista riojano que nació en Pamplona. Sería minimizar a un gigante con pies de plata, al que en su día sólo un duendecillo argentino de nombre Lionel fue capaz de arrebatarle la bota de oro. Fue hace ahora cinco años, en el Mundial sub’20 de Holanda, seguramente el torneo reciente de mayor nivel futbolístico en estas categorías. Y yo no digo que el destino sea caprichoso, pero echar la vista atrás y ver que en el grupo de aquella España juvenil aparecían Honduras y Chile, pues como te obliga a pensarlo. Sobre Fernando, que no había formado parte del equipo que un año antes se había proclamado campeón de Europa sub’19, recaía la misión de hacer olvidar la ausencia de Soldado, concentrado en la tarea de devolver al filial madridista a Segunda División, y lo cierto es que no se echó en falta al ariete valenciano. Con una sutil vaselina ante Marruecos en la primera jornada, Llorente nos demostró que la altura no está reñida con la habilidad en los pies, algo que ya se había adivinado unos meses antes en sus primeros partidos con el primer equipo bilbaíno. Fernando no se limitaba a pegarse con los centrales y a esperar balones colgados, sino que también toboggan gonflable caía a banda para apoyar a sus compañeros, o se descolgaba hasta la medular para ser una pieza más del engranaje de toque rápido y desmarques que comandaban Cesc y Zapater. Pero la auténtica explosión de este león de frondosa cabellera dorada se produciría tres días después, ante Chile, en una agradable tarde de primavera en Doetinchem que acabó siendo un infierno para el cuadro sudamericano.
Chile venía de aplastar a Honduras por siete goles a cero, y parecía evidente que en este partido se ponía en juego no la clasificación para octavos, sino el liderato del grupo. Y la cosa no pudo empezar mejor. En el minuto ocho, tras un par de acercamientos peligrosos, Llorente apareció en el sitio en el que todos le esperaban, la frontal del área pequeña, para remachar de cabeza un medido centro de Gavilán. Un gol tan esperable de alguien de sus características físicas, tan de tanque, que seguramente ocultó a los más obtusos la precisa y preciosa maniobra que había conducido a ese resultado. Porque unos segundos antes Fernando había agarrado el balón en la zona de tres cuartos, se había revuelto con calidad para abrir el juego a la banda izquierda, se había desmarcado al primer palo arrastrando a su marcador y, sólo entonces, había corrido a ocupar su puesto en boca de gol. Chile no se impresionó y comenzó a apretar, pero se quedó con diez al borde del descanso y fue incapaz de capear la tormenta perfecta que se desató sobre el césped en la segunda parte. Cesc, Silva, Zapater, Juanfran y Gavilán la tocaban y Llorente las empujaba una y otra vez. Los goles iban cayendo como fruta madura ante un equipo que se deshacía como un azucarillo, pidiendo clemencia ante cada embestida del conjunto español, que no se detuvo hasta completar el siete. Tres tantos más llevaron la rúbrica del delantero del Athletic, y si realmente estuviéramos hablando de un simple tanque es muy probable que su cuenta particular no se hubiera quedado en cuatro.
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Porque Llorente casi parecía avergonzado por su exhibición, tanto que quiso regalar varios goles a sus compañeros cuando sólo tenía que seguir empujándolas dentro para pasar definitivamente a la historia de los mundiales juveniles. Quizá esa falta de instinto asesino le haya pesado a lo largo de su corta carrera, tal vez eso hizo que Clemente y Mané se olvidaran de él cuando todos veíamos en el chaval a la versión mejorada de aquel Ismael Urzáiz al que estaba llamado a reemplazar. Desde luego su salto a la élite no ha sido tan meteórico como apuntaba tras aquella cita mundialista, pero seguro que para alguien que ha luchado tanto desde los diez años en busca de un sueño eso es algo anecdótico. A esa tierna edad fue captado por la red de ojeadores del Athletic, y durante el primer año Fernando, que vivía con su familia en la localidad riojana de Rincón de Soto, sólo acudía a Bilbao a jugar los partidos con sus compañeros. El paso a infantiles requería de una mayor implicación, y Jose Mari Amorrortu, director por entonces de Lezama, encontró en una familia amiga el hogar perfecto para que el chaval siguiese su evolución futbolística sin acusar demasiado el duro trago de tener que abandonar su casa a tan corta edad. Integrado en aquella familia de Las Arenas, acudiendo al mismo colegio que las hijas de Amorrortu para sentirse siempre cerca de alguien relacionado con el club, Fernando continuó su inmaculada progresión personal y deportiva hasta que cumplió la edad mínima para ingresar en la residencia de los jóvenes cachorros, en Derio. Allí vivió el dolor de la prematura muerte de su madre de acogida, y también uno de sus primeros sinsabores profesionales, cuando siendo juvenil de primer año rechazó una oferta de renovación insignificante para un jugador de su proyección y que el Athletic acabó por ejecutar de manera unilateral para evitar su marcha.
Afortunadamente las nubes se despejaron en forma de nueva directiva, y Llorente ascendió rápidamente al Bilbao Athletic. Comenzaba la temporada 2004-2005, y apenas unos meses después ya deslumbraba en sus primeras apariciones en la Catedral. Debutó en liga ante el Espanyol en enero, cuajando un gran partido, y firmó un hat-trick tres días después en Copa, ante el Lanzarote. Valverde quiso frenar la euforia con el chaval y lo mandó de vuelta al filial, pero entonces ya todos sabíamos que su sitio era otro. Acabó disputando 15 partidos en Primera y, tras su exhibición en Holanda, parecía que jeux gonflables su hora había llegado. Sin embargo, durante dos años negros para el club muchos temimos que acabara convirtiéndose en otra eterna promesa, hasta que un experto en gestionar el talento de la juventud como es Joaquín Caparrós supo ver que Fernando sólo necesitaba sentirse importante para sacar todo lo que lleva dentro, que es mucho. Así llegó su eclosión definitiva y la primera llamada de la Selección absoluta, en noviembre de 2008. Algunos puede que sepáis cuál era el rival aquel día. Otros a lo mejor os lo estáis imaginando mientras una sonrisilla traviesa se dibuja en vuestros rostros. Sí, eso es. Chile. Hoy, con el abismo acechando a nuestra selección, aquel 7-0 de hace cinco años debería pesar en la decisión de Hannibal, digooo Del Bosque. Recuerda Vicente, plan B, equipo A. Porque no sé a vosotros, pero a mí me encanta que los planes salgan bien.
Si Señor Snedecor, intuyo en tu post una apuesta más o menos velada, para que Del Bosque haga hueco a Llorente en detrimento de Torres. Y yo estoy contigo.
En el partido contra Suiza, viendo como estaban plantados los suizos, le comenté a mi padre, con el que estaba viendo el partido, que era el momento de sacar bandas, que se había tirado media parte y que sobraba o Busquets o Xabi Alonso. Y los relevos deberían de ser Navas .......................LLORENTE. Seguramente Llorente no sólo es un cabeceador de área, pues tiene buenos movimientos para su envergadura. Pero socio, el otro día se necesitaba un cabeceador, y ahí este riojano (que duro tiene que ser para unos padres, y para un crio, separarse así a esa edad) no tiene rival en esta selección.
Torres no está bien, y se nota en lo "torpón" que está en los controles y los movimientos, además de que todavía no ha sido capaz de mostrar su velocidad. Esto y contando con que Chile, que le vale el empate, se cerrará atrás, y buscará las contras con gente rápida Mark Gonzalez, Vera o el tal Alexis, hace que, de nuevo, Llorente pueda convertirse en un futbolista más aprovechable para este tipo de partidos que el de Fuenlabrada.
A veces, como ese Hannibal que tu mencionas diría, el plan B es plan A si da el resultado que esperamos. ¿Tendrá valor Vicente del Bosque?. Yo creo que no.
Francamente, no sé si debería jugar. Hay ratos que dudo sobre la presencia de Torres, otros sobre el dichoso doble pivote, luego pienso que tal vez Cesc tampoco esté al 100%, creo que Pedro debería tener minutos pero al mismo tiempo no le veo con el nivel para desatascar un partido en un Mundial, Navas no me convence pero contra Honduras dio un pase de gol y forzó un penalti, me doy cuenta de que Iniesta estará para jugar pero entonces habría que mover a Villa al centro donde el otro día no resultó, y eso significaría quitar a otro y no se a quién...
Desde el día de Suiza estoy en una especie de estado de shock permanente que me impide decidirme por una alineación u otra, así que he decidido tomar una posición pasiva y limitarme a ver lo que Del Bosque proponga. Escribí sobre Llorente simplemente porque me pareció curiosa la historia de aquel Mundial sub'20 y la relación que mantiene con Chile, los caprichos del destino que le colocan una y otra vez al mismo país ante él.
Pues chico, a mi me vino al pelo para plantearos mis pensamientos (sensaciones) sobre el partido ante Suiza. Torres no debió jugar ese partido, pues según estaba el mismo, con la salida de navas y PEdro, para entrar por banda, ya que el atasco por el centro (Silva, Xavi, Xabi, Busquets, Villa) era monumental, hacía necesaria, en mi opinión, la presencia de un gran rematador de cabeza. Y Llorente lo es.
Sigo pensando que Torres no está bien. Que Iniesta, tocado, es mejor que se quede en la caseta. Pero como tú, no sé como jugaría. Tengo claro que el trio de jugadores en la medular (Xavi, Xabi y Busquets) son imprescindibles contra Chile, pues hay que evitar perdidas tontas y tener capacidad de recuperación en caso de que se produzcan (Xabi y Busquets) para evitar las galopadas chilenas). Pero no sé que pensar de ahí para adelante. Como tú, pienso que Pedro, de jugar, debe hacerlo en la segunda parte, para aprovechar su desborde y su llegada al área por banda, si la cosa se complica. En cuanto a Cesc, siempre he pensado que en la selección, y en el Barca, por mucho que la gente quiera, no puede jugar con Xavi (por es espero que el barca no se se gaste una millonada en este chico, no le hace falta). >Torres siempre me ha parecido que sólo juega bien con espacios (por eso la Premier le va bien), pero necesita 5 ocasiones para hacer un gol. Yo jugaría con Llorente-Villa- Iniesta (hasta que aguante), pero claro yo tengo muy fácil dejar a Torres en el banco. No creo que Del Bosque se atreva.
Aún así yo veo que es un partido complicado y no veo fina a la selección, pero espero que reaccione. WE CAN!!!!.
Es evidente que Torres no anda fino, aparte de que con la selección tiene el punto de mira desviado. Sin embargo su trabajo le viene muy bien al equipo, pues fija a los centrales y abre huecos para que puedan entrar Villa o alguno de los centrocampistas. ¿Podría hacer eso Llorente? Sí, seguro. ¿Está en mejor forma Llorente que Torres? Creo que sí, aunque no podemos saberlo desde aquí. ¿Es Llorente mejor que Torres? Yo dría que no. ¿Qué hacemos entonces? ¿Qué hace un entrenador ante este dilema?
Pues hay dos opciones: 1) te la juegas con el que mejor esté en ese momento, aunque sea sólo por un poquito, y asumes que si ganas se te encumbrará como un gran estratega y gestor de grupos pero si pierdes te acusarán de cerrado de mollera y de haber hipotecado las opciones del equipo al no sacar a los mejores en el día decisivo; 2) sacas al titular porque es objetivamente mejor y aunque no esté bien confías en su mayor potencial para solucionar la papeleta, o simplemente para poder excusarte en aquello de "perdí con los mejores".
Durante unos años tuve a Del Bosque por un entrenador del tipo 1, capaz de inventarse una defensa de 5 para suplir la baja de Hierro y ganar una Champions manteniendo el esquema en la final cuando Hierro ya estaba recuperado, capaz de sacar a Geremi en el lugar de Figo en un duelo decisivo en Munich porque defensivamente cubría mejor la banda (y tener la suerte de que el camerunés marque el gol decisivo); o capaz de incluir a un casi defenestrado McManaman como interior en Old Trafford para poblar el centro del campo y confundir y ahogar a un United que buscaba remontar. Pero han pasado 7 años y viendo su etapa como seleccionador ya no sé cómo catalogarle, por eso te digo que me limitaré a ver lo que se le ocurra y por tanto no tendré autoridad moral para criticar nada, puesto que no tengo ninguna idea clara propia
Cuando leí tu post pensé que la apuesta de Llorente como titular contra Honduras no era nada descabellada. Visto el partido me reafirmo en que tal intuición tuya era acertada. Si le sumamos, y lo digo mientras esbozo una sonrisa, el evidente "círculo" que se produciría si Llorente juega contra Chile creo que la apuesta es ganadora. Torres está en baja forma debido a su todavía cercana lesión que lógicamente está retrasando su óptimo estado de forma. Además con la inclusión del juego de banda derecha a través de Navas tambié parecía lógico confiar en Llorente para sus remates de cabeza. Pero, del Bosque anda con otra idea. Eso no es malo. Si una virtud tiene del Bosque es su fabulosa gestión diplomática del vestuario. Y visto desde esa óptica no confiar en un jugador como Torrres para el jugador hubiera supuesto un handicap moral. Si nuestro seleccionador fuera otro no, pero con del Bosque sí. Yo siempre he creido que Vicente del Bosque es mejor presidente de club o federación que entrenador, pero es lo que hay y ahora no caben debates sobre su capacidad. Estos en todo caso deberían haberse producido antes. Tras el estrepitoso fracaso de la Copa de Confederaciones se pudo iniciar el debate, pero pocas voces o ninguna entre los medios lo hicieron. La campaña de ahora me parece tan patética como la que en su momento se hizo contra Maradona. Seguramente si indagamos los nombres y los autores coincidan. Pero esto es más una impresión que un dato.
Claro que yo hubiera apostado por Llorente. Tranquilo Torres que la final la juegas tú, pero sigue entrenando que te quiero en forma. Claro que yo no hubiera puesto a Navas. Claro que yo le daría la capitanía a Puyol para que sienta que puede darle dos gritos a Sergio Ramos cuando éste lo necesita. Claro que sentaría a Casillas. Con esa cara de miedo nadie sale al terreno de juego. Y claro que zanjaría el dabate del doble pivote con una sencilla pregunta. Xavi, ¿con quién juegas mejor a tu lado? Pero yo sólo soy un mero observador que no se entera, que se mueve por sensaciones, que cree que poco o nada se le puede enseñar a ciertos jugadores.
Pero del Bosque tiene su propio libro. A mi hubo varios detalles en el partido contra Honduras que me gustaron de Vicente. En la primera parte Navas, en su papel de extremo, se empeñó en colgar una y otra vez balones al area. El gol vino por la banda izquierda. En la segunda parte Navas estuvo infinitamente mejor. ¿Qué sucedió? Pues algo tan sencillo como que del Bosque seguramente le dijo que jugar por banda no significa centrar al área para buscar el remate, que de lo que se trata es de combinar, jugar a ras de suelo, al pie, con Xavi. Y así fue como llegó el mejor juego de España. Consecuencias: un pase de gol y un penalti.
Otro detalle que me encantó de Vicente del Bosque fueron sus gestos en el banquillo. Su cara era poco más o menos, sino peor, la misma que la nuestra. Que mal estamos jugando. En ningún momento le ví unos de esos gestos típicos de entrenador de enfado hacía los jugadores. Eso lo hace grande de verdad. Hay entrenadores que gesticulando así parecen quitarse la responsabilidad del fracaso. Del Bosque no. Pero lo mejor ya no es eso, ni siquiera su rueda de prensa elegante y caballerosa reconociendo el mal juego y que quizá otras soluciones hubieran sido más eficaces. Lo mejor es que al día siguiente durante el entrenamiento su cara mientras explica a los jugadores esas consignas que como en el medio tiempo le dio a Navas lo hacía con una cálida y enorme sonrisa. Esos valores son los de Vicente del Bosque. Si mañana todos tienen claro que el centro del universo es Xavi y Xabi no compite para ver si le gana en pases dados, el partido será un recital. Esta semana Marca publicó una estadística que era demoledora. Xabi más pases que Xavi. Gana Xavi, pero España pierde juego, velocidad, profundidad y espacios.
Reconozco que el post lo escribí la misma tarde que perdimos contra Suiza, y que le dí el último repaso antes del partido contra Honduras. Lo dejé en el borrador con la idea de que se publicase después de una más que presumible victoria, contundente y convincente, pero no contaba con que su rápida aparición, la alineación y los fallos de Torres le dieran otro valor distinto al buscado, que ya expliqué en mi primer comentario. Era un simple divertimento, porque estaba seguro de que Del Bosque saldría hoy con los que considera los 11 mejores futbolistas de España (una clasificación compartida por casi todos salvo en el cambio Busquets-Cesc, pero ya hemos escuchado la confianza que Vicente le tiene al pivote del Barça). Mi única intención, si acaso, era advertir que Llorente no es sólo un cabeceador para finales agónicos, y las circunstancias le han dado otro matiz a mi discurso.
Hoy Torres moja seguro, jejeje
Me gusta del Bosque. Ha sorprendido a todo el planeta, incluido Chile.
El umanista del Bosque ha hecho suya la máxima de Don Miguel y ha decidido que inventen ellos. Pero como la roja chile no tiene la suficiente capacidad inventiva suficiente para doblegar a una España que juega a la contra aprovechando la velocidad y pegada de esa delantera de lujo que supone Villa-Torres y esos insólitos mediapuntas de Xavi e Iniesta.
La maraña que ha planteado Bielsa ha sido desactivada con ese cambio de esencia que supone esta decisión tan hispana de la renuncia a la creatividad.
La lección es doble además porque todo el mundo sabe a lo que juega España. El tiqui taca. Pero hoy Vicente Pantuflo le está diciendo a los fanáticos de bar de Mou que vosotros veréis, yo así también se jugar. Su filosofía no es tan mecánica como la de la naranja. Su filosofía es que invente ellos si saben. Luego cuando se les fundan los plomos a dormir el partido con el control del balón.
Un crack, don Vicente. Me alegro por él. A ver por donde salen ahora los de decíamos ayer...
Y ahora aún está más vigente tu análisis.
Snedecor, "me encanta que los planes salgan bien" ;), me quito el sombrero, CRACK LLORENTE!!! VAMOS ESPAÑA!!!!
Snedecor! Bravo!!