MUNDIALES ATLETISMO LONDRES 2017: Resumen y análisis. Tiempos extraños

Despedida de Bolt

Casi sin tiempo para tomarse un respiro a los Mundiales de natación le han sucedido a continuación los de atletismo, las dos citas deportivas de referencia del verano aunque la atención de muchos aficionados en España ya se esté desviando a los torneos veraniegos de fútbol aunque estén revestidos de oficialidad. Tomado el debido tiempo de reposo para digerir todo lo sucedido en la capital británica llega el momento del resumen y el frío análisis.

Seguramente a la mayor parte de los aficionados les ha quedado una sensación de extrañeza tendente al surrealismo con lo acontecido en el Mundial. Muy pocas cosas se ciñeron al guion esperado. Los golpes de teatro han sido constantes para llevar a desenlaces inesperados que coquetearon con la burla y la ironía. Se han trasladado incluso a la organización. Está fuera de toda duda el apoyo del aficionado británico, que llenó el estadio olímpico con frecuencia en otra demostración del buen paladar polideportivo que se estila en las islas británicas. Impecables el recorrido del maratón y la marcha, aspecto en el que se cojeó en otras ediciones anteriores. Pero este Mundial también mostró un reverso más oscuro. El más llamativo fue el caso de la intoxicación por un norovirus que se ensañó especialmente con la delegación de Botswana. La cuarentena dejó entre otras consecuencias la imagen de Isaac Makwala disputando en solitario la serie de 200 metros que se celebró un gonfiabili per bambini día después que las demás. Surrealismo puro y duro. Como Londres es Londres aquí no pasa nada, no afrontan la cascada de comentarios desfavorables que sí tendrían que soportar otras muchas sedes. A este punto se puede añadir el disparate en las formas de organizar los 50 kilómetros marcha femeninos (achacable a la IAAF), un calendario excesivamente largo de diez días sin otra razón que suprimir la mayor parte de sesiones matinales y un clima que no favoreció la consecución de grandes marcas. Claro que de esto último nadie tiene culpa, muy despistado tiene que estar quién no conozca cómo es Londres a estas alturas. La risa nos dará en 2019 cuando en Doha (Qatar) se disputen los próximos Mundiales bajo un sol asfixiante y un estadio vacío debido a la nula afición por el atletismo en este país del golfo Pérsico. Una imagen prometedora y edificante para la difusión del atletismo, vaya.

Bolt lesionado

Fuente: publinews.gt

Volvamos a temas deportivos y al punto de comedia bufa del desenlace de estos Mundiales. Londres era el lugar elegido para la despedida de Usain Bolt, el atleta de referencia en el mundo del atletismo en la última década. El mito jamaicano despertaba dudas, no estaba claro si su última gran cita estaría a la altura de su brillante y majestuosa carrera deportiva, pero seguro que no podía esperar una despedida tan gris y desafortunada. Bronce en los 100 metros, batido por fin por Justin Gatlin que había pasado como el segundón tramposo, manchado por el oscuro pasado del dopaje. Un triunfo de burla sarcástica hacia los aficionados del estadio olímpico que no dejaron de abuchearle en todo el campeonato. Sin embargo el epílogo guardaba un capítulo aún más triste para Bolt. Una lesión en la última posta del relevo 4 x 100 dejó para la posteridad la imagen de Bolt abandonando la pista derrotado y cojeando. Un final gris y deslucido para el mito. Pero no fue la única sorpresa que envolvió a los grandes del atletismo actual. Mo Farah, el gran dominador del fondo en esta década, salió triunfante del acoso keniata y el fuerte ritmo impuesto en los 10.000 pero acabó doblando la rodilla en los 5.000. Sabor amargo en su despedida del tartán para afrontar el reto del maratón. Van Niekerk venció con suficiencia en los 400 pero fue sorprendido en los 200 por el turco Gulyev con una marca al alcance de Bruno Hortelano. Semenya triunfó con solvencia en los 800 pero no estuvo en la lucha por el triunfo en los 1.500. Ayana organizó una auténtica masacre en los 10.000 femeninos pero Obiri le arrancó las pegatinas en la última vuelta de los 5.000. Las keniatas sufrieron la afrenta y humillación de asistir a un doblete estadounidense en una prueba fetiche para Kenia como los 3.000 obstáculos. Tampoco los concursos dejarán para la historia grandes marcas en su mayor parte. Sólo otro recital suicida del francés Diniz en los 50 kms marcha y el mencionado triunfo de Emma Coburn en los 3.000 obstáculos femeninos dejaron registros para paladear detenidamente. En este escenario es muy complicado señalar a un gran triunfador. Allyson Felix consiguió tres medallas pero no brilló individualmente. Muy complicada la elección. La burla se ha transformado en un descojone de todo y todos.

Coburn y Frierichs

Fuente: t13.cl

Pero colectivamente sí tenemos claro quién es el indiscutible triunfador en Londres. Al igual que ocurrió en Budapest en los Mundiales de natación, Estados Unidos ejerció una tiranía incontestable que le convierte en el dominador absoluto del atletismo mundial. Ha recuperado la primacía en la velocidad, derrotando a Jamaica para devolver los años de humillaciones recibidas. Los relevos reflejan el potencial del atletismo femenino estadounidense, que incluso se permitió mojar la oreja a las africanas en un coto privado como los 3.000 obstáculos. Las buenas prestaciones en los concursos acaban por dibujar un dominio abrumador. Las cifras del medallero no engañan. 30 medallas, repartidas en 10 oros, 11 platas y 9 bronces. Supera en número de preseas a la suma de sus cinco perseguidores (Kenia, Sudáfrica, Francia, China y Reino Unido). El reinado absoluto sobre los pilares olímpicos refleja una época de largo e incontestable liderazgo de Estados Unidos en el deporte mundial. No se vislumbra rival que oculte el sol a los estadounidenses. Para calibrar el mundo de los mortales recurriremos al famoso sistema Perdi-Rosschak. Con Estados Unidos (220 puntos) fuera de concurso, la gloria es para Kenia (78 puntos), seguida de Reino Unido (59 puntos), Polonia (52 puntos), China (46 puntos), Sudáfrica (44 puntos), Rusia (40 puntos con los atletas autorizados a competir bajo bandera de la IAAF) y Francia y Etiopía (igualados con 38 puntos). Sin duda, mucho más igualado y compacto el grupo que observa a gran distancia a los estadounidenses. A los habituales en la nobleza del atletismo mundial se une un nuevo miembro, Sudáfrica. Un país emergente en este deporte que se va haciendo un hueco que se aventura duradero en los próximo años aunque en Londres su impacto haya sido un poco menor del esperado. Su aparición como potencial mundial contrasta con la caída en picado de Jamaica. La retirada de Bolt acaba con la primacía  en la velocidad mundial del país caribeño que parece condenada a ocupar un papel secundario en los años venideros. La confirmación de Alemania en su nuevo rol de potencia media, el estancamiento en resultados de los nacionalizadores Qatar, Bahrein y Turquía y la larga e inacabable crisis de potencias tradicionales como Italia, Suecia, Marruecos o Cuba (las deserciones y nacionalizaciones por otros países de numerosos atletas le hacen mucho daño) marcan el panorama actual del atletismo.

Relevo España 4x400

Fuente: player.fm

Aún no he hablado de España. Si buscan en el medallero o esperan que diga su puntuación en el sistema Perdi-Rosschak no se molesten, no van a encontrar nada. Por primera vez desde que se organizan los Mundiales, España no logra una medalla en todo el campeonato. De por sí el balance es demoledor y desastroso. No es bueno, para qué engañarse, pero el análisis de la actuación española en Londres deja conclusiones tan extrañas como estos Mundiales. Si el nivel medio lo marcan los finalistas, como afirman muchos analistas, no estamos peor que en anteriores ediciones. En Daegu o Pekin se rascaron medallas pero el balance de dos finalistas y eliminados en las series a cascoporro resultaba lacrimógeno. En Londres se consiguieron cinco finalistas y once marcas personales, si bien sólo Adel Mechaal estuvo cerca de las medallas. No conseguir medalla alguna es una publicidad nefasta pero merece un análisis concienzudo. La realidad actual del atletismo español la reflejó acertadamente rosschak en los días previos a los Mundiales. En Londres daba la sensación que el campeonato llegaba tarde para algunos y pronto para otros. Existe un buen nivel medio, con un núcleo interesante de jóvenes, pero faltan las figuras que consigan los éxitos. Entre el desgraciado accidente de Hortelano, los problemas físicos de Ortega, el ocaso de Beitia y las dudas que alberga Miguel Ángel López sobre seguir en los 20 kms marcha o decantarse por los 50 la selección española adoleció del líder necesario para subir al podio. Motivos hay para escapar a la depresión. Mechaal ha madurado como atleta, el relevo 4 x 400 tiene una media de 23 años y una planta sensacional, Sergio Fernández es un buen competidor (puñetera lesión…), Ana Peleteiro y los componentes del equipo de marcha de 20 kms progresan lentamente. Pero falta el filo, la punta de lanza aunque se supone que Hortelano y Ortega deben regresar al liderazgo cuando estén repuesto físicamente. Nivel medio más que aceptable pero falta quien remate. Los Europeos del próximo año serán una vara de medir más fiable pero más le vale trabajar a Raúl Chapado para solventar este punto. Aún lleva poco tiempo tras el interminable reinado de Jose Luis Odriozola I El Eufórico pero debe tomar nota de quién sí hace bien las cosas para evitar que el equipo español acabó sufriendo horrores para rascar medallas en Europeos por falta de filo. Siempre se lanza el apunte de copiar a Francia pero quizá el espejo esté más al este, a un atletismo muy versátil y exitoso como el de Polonia. Quizá sea el momento de traer a técnicos de allí para implantar un modelo nuevo y de probado éxito en busca de nuevos métodos que refresquen el atletismo español.

Un comentario sobre “MUNDIALES ATLETISMO LONDRES 2017: Resumen y análisis. Tiempos extraños

  1. Como siempre, estupendo análisis. Creo que en general, el atletismo se encuentra en un momento de transición, entre la retirada de figuras mediáticas e incontestables (Farah, Bolt) la "timidez" de las nuevas estrellas (Van Niekerk, incluso, con su ausencia, Rudisha...) y pòr no saber aun tampoco qué camino debe tomar. Pienso que es urgente una limpieza de las marcas anteriores a 2008, eliminándolas del ránking, lo que además daría una buena oportunidad para renovar la tabla de récords, que siempre resulta mediática, cambiar los sistemas de clasificación, por ejemplo, eliminando lo de las marcas mínimas (en paises como el nuestro es una trampa acomadaticia) sustituyéndolas por un ránking de marcas solo limitado por la presencia nacional (3 por pais y no la vaina de 4) y las condiciones físicas (viento, claro, pero también altura, resulta ridículo no solo lo de Monachil, sino ver a Taylor intentando batir el record de Edwards en los Alpes). Así, por ejemplo, los 16 primeros del ránking tendrían acceso directo a las semifinales -esto no eliminaría los trials en algunos países-y del 16 al 40 diputarían 3 series eliminando asi el aburrimiento, salvo para los más fanáticos, de series interminables. Habría que modificar alguna prueba (por cierto si el relevo largo mixto va a Tokio ¿por qué no ha estado presente en Londres?) y reformar de arriba a abajo la marcha. la prueba de 50 kms es intelevisable, por su excesiva duración y falta de alicientes las dos primeras horas. Quizás habría que redecir la marcha, antes de eliminarla, a dos pruebas de 10 km y 20 (o 30). No lo sé. El atletismo debe cambiar, el problema es cómo, desde luego con 10 días de competición no se arregla nada, porque la afición que hay en Londres, es dudoso que exista en muchos sitios más (¿quién va a gastarse la pasta para ver 7 series de 200 por la tarde?).
    Creo que el resultado de nuestro atletismo, sinceramente, no ha sido desastroso (como el italiano por ejemplo, con solo dos finalistas, ninguno en el estadio y el resto eliminado a primeras de cambio, salvo un velocista -Tortu por los pelos, gracias a la ausencia de Makwala en su serie- y una cuatrocentista, aparte de un lanzador de 40 tacos, que ha sido décimo), pero sí mediocre. Como escribí el ultimo día tenemos 17 atletas entre el puesto cuarto y el decimosexto, que no es poco y si contamos a Fernández, Hortelano, Bea Pascual y alguno que otro que me olvido, tenemos aproximadamente unos 20 atletas en la clase media., pero el problema está en que en el top 6 solo tenemos en la actualidad a Ortega, Mechaal y el relevo del 400. Muy poco. El resto aspira como mucho a un séptimo u octavo lugar. Faltan referentes. La Federación debería corregir el sistema de mínimas (aparte de lo que he dicho antes), mediante un procedimiento por el que el que no las confirme o se acerque a ellas en el último mes, por ejemplo, no iría al Mundial. Deben eliminarse las repescas (el resultado de los 6 repescados ha sido un desastre, especialmente en el caso del disco y el martillo femenino), así como el esperpento de controles en altura para regalar mínimas (el ejemplo de Cáceres que sabía su situación real y fue a Londres a jugársela a la ruleta de la suerte es significativo). Además, muchos atletas (estoy pensando en los mediofondistas como Kevin López) van al Mundial como si fuera un mitin, hacen una carrera buena y cuando llegan a la segunda ya están fundidos y un Mundial o unos JJOO son más exigentes en el plano físico y mental (al menos dos carreras muy seguidas). Hay que cambiar la mentalidad de que el objetivo sea la mínima, el objetivo es la competición, la mínima ya llegará. Creo, que al revés que en natación (no sé dónde he leído que Judith Ignacio va a retirarse como hizo Maria Vilas) se está trabajando muy bien con juveniles y juniors. hay un grupo de ,al menos, 12 o 13 atletas con mucho futuro (Maria Vicente, Gemma Ruiz, Aleix Porras, Jael Bastue, Sara Gallego, Andrea Jiménez, varios marchadores...) y la federación al contrario que en natación lo está haciendo bien con ellos. Un buen ejemplo ha sido la paciencia que se ha tenido con Ana Peleteiro que ahora empieza a dar frutos. En conclusión no estamos mal, pero no acabamos de destacar. hace falta dinero (un mundial en 2023 como adelantó Coe podria venir bien) y copiar algo de otros países, como el modelo polaco y alemán, basado en detección pronta de talentos y un equipo de entrenadores profesionalizados detrás, y el modelo sueco, ampliado,centrando más dinero y recursos en figuras que empiezan a destacar. Desde luego el modelo británico de invertir pelas en donde hay resultados no me convence. Pero si queremos un Mundial en 2023 en Barcelona con buenos resultados (y que serviría para los JJOO del año siguiente) hay que ponerse a currar ya.. Perdona, otra vez, por la extensión.

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