ROGUE ONE: El Dolor y la Esperanza Tras la Batalla

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Tras décadas de espera desde el Retorno del Jedi y la travesía por el desierto que supuso para la mayoría de los fans el tener que aguantar los visionados de las precuelas en el nuevo milenio, la mega-franquicia cinematográfica de Star Wars regresó, a bombo y platillo, a los cines hace ahora un año.

Star_Wars_The_Force_Awakens_Theatrical_PosterLa multimillonaria compra de Lucasfilm por parte de Disney en 2012 -unos cuatro mil millones de dólares- se vio como el hundimiento final de una saga que languideció debido a la megalomanía de su creador y su empeño en explotar a la gallina de los huevos de oro una y otra, y otra vez. Nadie confiaba en Disney para reflotar un barco que hundieron entre Lucas, Annakin y Jar-Jar Binks allá por 1999. Pero no siempre es como los fans predicen en foros perdidos de internet. Disney tenía un plan. Volvería a traer a la familia Skywalker y todo su universo a primera fila. La tarea no era sencilla, pero contaba con un as bajo la manga que se tornaría ganador: la nostalgia de los que crecieron en los años ochenta. No solo la del público, sino también la de directores, actores, guionistas, etc.

Así nació el episodio VII: El Despertar de la Fuerza (2015). Para dirigir este rescate de una saga mítica escogieron a un director experto en estas lides: J.J. Abrams. Salió de la televisión encumbrado por Lost (2004) y en el cine se dedicó a revivir la nostalgia por los filmes ochenteros de Steven Spielberg con Super 8 (2010) y sendos reboots de Star Trek con Star Trek (2011) y Star Trek: Into Darkness (2013). Tanto apelar a la nostalgia y al pasado dio lugar a un film que bebía demasiado de la original Una Nueva Esperanza (1977), calcando las bases y claves del argumento. Pero los Rogue_One,_A_Star_Wars_Story_posterpersonajes sorprendían y caían en gracia, ayudados por el elenco original, que aparecía para entregar el testigo. Además, la revisión moderna actualizaba escenarios con nuevos efectos especiales sin llegar depender en exceso de la pantalla verde que tanto mal hizo a las precuelas. El buen hacer de Abrams, unido a su control del ritmo y la acción, entregaban una película entretenida y con pocos peros más que añadir a parte del ya mencionado. Y es que, tal vez, el estudio no quiso jugársela entregando algo totalmente nuevo. Porque perder la taquilla de El Despertar de la Fuerza era un torpedo a la línea de flotación del plan maestro de Disney. Y había que asegurar el tiro. Cuatro mil millones de dólares estaban en juego.

El plan no solo incluía una nueva trilogía. Se buscaba expandir Star Wars al nivel de Marvel: crear secuelas, spin-offs, precuelas, series de cómics… Y precisamente el primer spin-off estaba destinado a llenar el vacío entre el estreno del episodio VII y el del episodio VIII: navidades de 2016.

Así que el pasado 16 de diciembre asistimos al estreno mundial de Rogue One: A Star Wars Story, dirigida por Gareth EdwardsMonsters (2010) y Godzilla (2014)-, escrita por Chris Weitz y Tony Gilroy y protagonizada por Felicity Jones, Diego Luna, Ben Mendelsohn, Donnie Yen, Mads Mikkelsen, Alan Tudyk, Riz Ahmed y Forest Whitaker.

La primera película del universo Star Wars que se separaba del camino de la familia Skywalker. La sombra de la trilogía original es muy alargada y, en el fondo, Rogue One actúa como precuela de facto a Una Nueva Esperanza. El motivo de la película era explorar cómo la Alianza Rebelde se hizo con los mapas de la Estrella de la Muerte que permitieron su destrucción.


Jedha_citySigue habiendo referencias y guiños a la historia que vertebra todo Star Wars, pero en Rogue One seguimos a un grupo de inadaptados que luchan contra el Imperio. Lejos de la épica más heroica de Luke Skywalker, aquí vemos la lucha en las trincheras, la guerrilla urbana, el sudor y la muerte de miles de soldados anónimos que luego permitirán a Luke convertirse en héroe. Temáticamente, la película trata de ahondar en ese sentimiento de un grupo de personas arrinconadas por una guerra que están perdiendo y por todo lo que han tenido que hacer por su causa. Hay reversos oscuros en la moralidad de los héroes que nunca antes se habían mostrado. La Alianza Rebelde siempre fue el bando bueno y sin mácula, pero aquí se mancha las manos. Baja al lodazal a luchar contra el Imperio con las mismas armas, o con las que tiene. Aparecen hasta extremistas que luchan contra el Imperio al margen de la Alianza, haciendo uso de una guerra de guerrillas en un planeta desértico que el Imperio explota por sus recursos naturales.

El personaje de Diego Luna, Cassian Andor, es la mejor muestra de esta dicotomía moral de hacer cosas malas por un bien mayor. Jyn Erso (Felicty Jones), se encuentra en el lado opuesto. Pretende evitar la lucha e ir por su cuenta y riesgo, hasta que la guerra y los valores familiares se entrecruzan frente a ella. Puede que no haya excesiva química entre los dos protagonistas, pero tampoco hay necesidad de la misma teniendo en cuenta el contexto en el que se 703337encuentran. Cada uno sigue su arco emocional y, al final, se encuentran. Con eso basta. Sobretodo si pensamos que la película tiene una clara intención de ofrecer algo mayor. Los dramas personales están ahí, pero el foco principal es la guerra. La lucha de un grupo de personas que se ven unidas por avatares del destino fuera de su control y que tratan de hacer lo que pueden para mejorar la situación a una escala tan pequeña que no se les ve desde el espacio (los planos desde la Estrella de la Muerte buscan precisamente eso).


Es en esa grandiosidad donde la película triunfa. La escala de las batallas va desde la guerra de guerrillas hasta la guerra abierta, pasando por emboscadas, ejecuciones y bombardeos. Por fin se ve que el Imperio estaba en guerra y que esa guerra afectaba a todos los planetas y a todos los habitantes de la galaxia; algo que quedaba muy difuminado en la trilogía original.

La primera parte de la película te sitúa en el conflicto y te presenta a los personajes. Tal vez se exponen demasiadas ideas y personajes de forma muy rápida para dar enseguida paso a la acción. Deja la sensación en el espectador que se debieron quedar algunos minutos en la sala de montaje para cumplir con el tiempo establecido. Pero una vez asienta a los protagonistas en su universo propio, la historia avanza como un cohete hacia el clímax. Pega al espectador a la butaca y apenas da un par de minutos de respiro.

El tramo final es un espectáculo de primer nivel. Tal vez de lo mejor que se haya hecho en todas las películas de Star Wars. Las escenas de lucha en la playa son de tal magnitud que lo único que deseas es ver más y más. Edwards consegue mezclar ecos de Salvar al Soldado Ryan (1998) de 20160715-rogue-one-water-storm-troopers.0.0Spielberg con influencias del cine bélico ambientado en Vietnam. Y luego está el final. Un final que realmente eleva a la película, tanto por su valentía como por su coherencia. Y el personaje de Jyn Erso cierra un macabro círculo -pero explicarlo incurriría en spoilers, así que mejor lo dejamos para los comentarios al salir de la sala-.


Una vez ocurre esto, llega el epílogo. Llega la ESCENA. El mayor mito creado por Star Wars en todo su esplendor. Aquello que sólo se intuía en todas las demás películas, aquí se muestra. Y da miedo. Esa escena es puro terror servido con caviar para los fans.

Es obligatorio mencionar el uso del CGI para recrear a dos personajes de la saga original en lugar de optar por actores parecidos o trucos de maquillaje. Decisiones que resultarán discutibles se hagan como se hagan. El valle inquietante está presente pero si funciona el recurso o no, queda a la opinión de cada espectador.

Rogue One se presenta como una incursión de Star Wars en el género bélico y, por primera vez, se enfrenta al hecho de tener que desarrollar una trama y unos personajes en una historia autoconclusiva. Supera el reto con nota. Tanta, que se sitúa a la altura de la trilogía original o, incluso, por encima de alguna de las películas que la conforman. Si este es el camino que van a seguir los spin-off, que vengan los que quieran.

16 comentarios sobre “ROGUE ONE: El Dolor y la Esperanza Tras la Batalla

  1. Para ayudar a @mojo, he aquí un vídeo de Ewan McGregor haciendo de Obi Wan en La Venganza de los Sith, intentando no reír ante el palabro rebuscado en el diccionario por parte de Lucas para evitar decir "niños":

  2. Aviso. Este comentario contiene spoilers.

    Bueno, esta mañana la he visto. Una buena película, muy atropellada al principio (tras la escena inicial), pero que en cuanto se asienta tiene muy buen nivel. Como historia autoconclusiva, sobran personajes (aún no entiendo que pinta el amigo del monje ciego) con los que no podemos empatizar por falta de desarrollo, pero pese a algunos fallos de "verisimilitud" (vamos, entrar a una base ultrasecreta imperial subiendo una escalera, sin ni un sistema de alarma, o que la alianza rebelde sea más indecisa que una veleta), es una buena película con momentos realmente impresionantes (esos destructores imperiales cayendo sobre el escudo en el absoluto silencio del espacio, la mirada del moribundo Krennic al ver aparecer la estrella de la muerte en el horizonte, Darth vader en el pasillo, oscuridad y respiración...)
    En fin, que me ha gustado. Creo que el no ser parte de una serie la ha beneficiado, permitiendo licencias "oscuras" que en otras no se hubieran permitido. Mucho mejor que la 7 y que la primera (o segunda) trilogía, y a un nivel parejo al del retorno del jedi, inferior a las dos primeras (o la cuarta y la quinta, vamos) antes de que las destrozara Lucas.
    Una cosa que me encanta es que con Cassian Ando no nos queda dudas de quien dispararía primero. Él, y por la espalda, si es lo que debe hacerse. Y sigue siendo el bueno. Chupate esa, Lucas.

  3. Antes de nada, agradecer a Shaka el post. Como sabéis soy un acérrimo detractor del episodio VII. Me parece una película que empieza MUY bien (con esas evocadoras ruinas de las naves imperiales), empieza a torcerse en el segundo acto y acaba siendo un desastre galáctico. Me pareció tan desastrosa que para convencerme a ir a ver Rogue One me han tenido que invitar para no financiar el desaguisado con mi bolsillo. He salido del cine MÁS que satisfecho. De hecho, justo antes del acto final, me he dirigido al hijo de mi amigo y le he dicho "SE VA A LIAR PARDA". Y cuando he visto la escena de Darth Vader, he exclamado "JODER; POR FIN, POR FIN POR FIN!!!" Mi mujer ha comenzado a reírse y me ha dicho que parecía un niño con una caja de zapatos nuevos. Parece mentira que recién estrenados los cuarenta pueda todavía emocionarme como un niño, pero vaya sí lo he hecho. Si el episodio VII jodió el recuerdo que tenía de uno de los héroes de mi infancia (contrariamente a lo que pueda parecer con el paso de los años, a comienzos de los 80 en mi clase todos querían ser Luke, pero a mi me molaba más Solo), este spin-off de pseudo serie B ha recuperado al villano por antonomasia. GRACIAS!!!!
    Como creo que ya lo habéis dicho casi todo, voy a realizar una comparativa entre Rogue One y el episodio VII para intentar mostrar todo lo que está mal en el episodio VII (SPOILER ALERT):
    - La historia de Rogue One no es excesivamente original, pero al menos no es un plagio de otra película de la saga como el episodio VII.
    - El Imperio da MIEDO. No parece una parodia de un grupo neo nazi conmemorando la muerte de Franco como en el episodio VII.
    - Si tienes que matar a los protagonistas, haz que su muerte sirva para algo. En Rogue One abundan las muertes heroicas, pero nos consuela saber que tienen cierto sentido. En el episodio VII la muerte de Solo es simplemente estúpida. Se supone que sirve para que odiemos al malo, pero eso ya lo hacíamos sin necesidad de crearnos un trauma irreparable, puesto que el narigudo acomplejado que para las balas con la mente pero no puede cargarse con su sable láser a un negro pagafantas es odioso de serie y parece que se ha escapado de la saga Crepusculo. Lo que me recuerda que, HIJOS DE LA GRAN P... A SOLO NO SE LE TOCA, DESGRACIADOS. Hablando de villanos, esto me sirve para enlazar con
    - El villano. El villano es la clave. Y en Rogue One estamos bien servidos de villanos. Desde el villano exclusivo, pasando por el villano digital, para llegar AL villano definitivo. El nieto parricida es una puta broma al lado de Vader, joder. Y encima nos lo promocionan cargándose a Solo, hay que joderse, tanto gilipollas y tan pocas balas.
    - Enlaza bien las películas. ¿De donde c... han salido los filo nazis del episodio VII? ¿Qué sentido tiene que Solo vuelva a ser contrabandista siendo un veterano de guerra? Si te cargas Coruscant con la Estrella de la Muerte v3.0 (¿era realmente necesario recurrir de nuevo al laser destructor de planetas?) al menos nombralo, no actúes como si la segunda trilogía no hubiera existido.

    Mañana en otro post hablaré de la segunda trilogía, donde sorprendentemente estoy de acuerdo con Flags. Adelantar que a mi la Venganza de los Sith (pantalla verde apestosa aparte), me gusta más que el episodio VII y creo está a la altura del Retorno del Jedi. Ahí lo dejo.

    PD:
    TENGO QUE VOLVER A VER LA ESCENA DE VADER....

  4. @noja, el Episodio VII no lo he vuelto a ver desde su estreno hace un año. Me gustó mucho cuando lo vi. Aún teniendo demasiados puntos similares con el original -lo que más me chirría es la Star Killer, no costaba nada cambiar de amenaza y misión-, los personajes y el nivel visual la redimen. Tengo que confesar que a mí, Kylo Ren, me encantó. Es un villano prometedor, es muy poderoso aunque aún no controla sus poderes y, además, es un niñato mimado al servicio de un Sith similar a Darth Sidious. El hecho que se enfrente a su padre creo que es más parte del cánon de la saga donde debe haber, por fuerza -guiño, guiño- un conflicto familiar padre-hijo. En el fondo, Star Wars es una space opera, necesita esos giros de guión de telenovela.

    Sí que es cierto que el episodio VII tiene mucho que explicar sobre cómo se desintegra el Imperio y cómo los personajes clásicos llegan a esas situaciones. Veremos si lo explican en el VIII o lo dejan para cómics y spin offs. Pero su mayor victoria es recuperar el tono y, sobretodo, presentar la Fuerza como una energía inexplicable y mística. En las precuelas, Lucas se pasó de científico y acabó convirtiendo a los Jedi en un lobby político y de influencia sobre el senado.

    Aunque de las precuelas tengo que salvar de la quema al Episodio III, como tú. Cuando la cinta se centra en Anakin y su paso al lado oscuro, el tono trágico de las precuelas por fin se percibe y nos regala dos duelos antológicos: Yoda vs Sidious y Anakin vs Kenobi. El mayor problema de esta es el tiempo que transcurre desde que Anakin se pasa al lado oscuro hasta que Kenobi lo deja para el arrastre y le ponen la armadura. Ahí, Lucas podía haberse regodeado más en lugar de alargar los episodios anteriores con situaciones que poco o nada aportaban.

  5. Esta semana por fin pude ver Rogue One y leer la entrada sin temor a que me destriparan algo.

    Coincido con la mayoría. Supera claramente al Episodio VII que me pareció un simple corta y pega de la primera película pero añadiendo personajes con menor carisma y gancho. No es un peliculón pero se deja ver bastante bien, una película de acción entretenida y que no te despista con un sucesión innumerable de efectos especiales que nadie es capaz de seguir. Desde luego que se usa un buen arsenal tecnológico pero ayuda a dar mayor fuerza a la escena. El inicio fue muy atropellado, demasiado rápido, pero cuando se asienta la película entretiene mucho. Me gustó el enlace con el Episodio IV, un punto muy favorable que me dejó gratamente sorprendido. Se nota que en esta película no había tantos corsés en el guion y podían plantearse personajes de otro modo, aunque falla en su tratamiento por falta de profundidad. Sin duda ya no es todo blanco o negro, aparecen los grises en su personalidad y actos.

    En resumen, mejora el intento inicial con la primera película de la tercera trilogía para conseguir una película entretenida que no provoque que salimos del cine lamentando en malgastar tiempo y dinero.

  6. Hace casi 12 años escribí esta critica del episodio III, que por su interés arqueológico comparto con todos vosotros

    28 años después de que llegara a las pantallas la primera parte de la saga, he asistido con 28 años a la última entrega de la misma. Hacer una crítica de tan magna obra es un ejercicio que requiere de un enorme esfuerzo de concentración, pero es algo que me siento obligado a hacer. Ni que decir tiene que el que no haya visto la película mejor que no siga leyendo, porque voy a hacer una disección completa de la misma. Pero antes de analizar el largometraje escena por escena, lo primero que quiero es reafirmarme en lo que ya adelantaba en mi correo de antes del estreno, Lucas hace una critica feroz e implícita de la política estadounidense.

    “Si no estas conmigo, estas contra mi”, dice Annakin justo antes del duelo final con Obi-Wan.
    “No me gustan los extremismos”, replica Obi-Wan blandiendo su sable láser

    O, tras el discurso donde Palpatine proclama el nacimiento del Imperio, bastante parecido en estética al organizado por Bush en su segunda investidura,

    “Así es como se acaba con la libertad, con una cerrada ovación” dice Padme, mas bella que nunca.

    Hecho el inevitable comentario político, procedo con la narración.

    La película podría dividirse en tres partes, como todo texto que se precie:

    Introducción

    Espectacular batalla sobre Corusant. El efecto de inmersión en la misma que se consigue es inmejorable. Esta parte concluye con el duelo entre Dooku y Annakin (a Obi Wan se lo quitan de en medio rápidamente), que a mi entender no esta todo lo logrado que debería. Sí que esta bien la mirada desesperada de Christopher Lee a Palpatine justo antes de que Annakin no puede evitar cargárselo, en su primera concesión al lado oscuro.
    Desarrollo

    El amor mutuo que se profesan Annakin y Padme raya en lo autodestructivo (y les destruirá finalmente). El miedo de Annakin a perder a su esposa y al bebe que lleva en su interior (primer enlace acertado con la antigua trilogía, Annakin sabe que va ser padre, pero no sabe que tendrá dos hijos, lo que explica que no sea hasta el episodio VI cuando se da cuenta de que Luke tiene una hermana) será aprovechado por el malvado canciller para confundir la mente del ambicioso Jedi.

    El Consejo Jedi demuestra su incapacidad para mantener a Annakin de su parte, dejando en evidencia la supuesta clarividencia de Mace y Yoda. Se coquetea, pero no se llega a conclusión alguna, con la dichosa profecía de que Annakin era el elegido (aunque si nos atenemos al resultado del Retorno del Jedi, finalmente es éste el que acaba con el Lord Sith).

    Realmente tenebrosa la escena en la que el Canciller comienza su proceso de atracción al lado oscuro, comentando la historia del poderoso Lord Sith (que, aunque no lo menciona explícitamente, todo apunta a que es su maestro y, rizando el rizo, potencial padre de Annakin) que tenía la capacidad de rescatar a otros seres de la muerte. En el combate entre el bien y el mal en el que se basa toda la saga, Lucas no deja de jugar con la física Newtoniana, porque si bien parece que los Sith, seres egoístas por naturaleza, tienen la capacidad de salvar de la muerte a otros, en cambio no pueden hacer lo propio con ellos mismos, como apunta irónicamente Palpatine, mientras que los Jedi, seres básicamente altruistas, solo pueden salvarse a ellos mismos, como le sugiere Yoda a Obi-Wan al final de la película, en lo que es el segundo enlace acertado con la antigua trilogía, ya que explica la súbita desaparición de Obi-Wan en su duelo con Vader y su posterior reaparición en forma de espíritu.

    Esta parte concluye con Palpatine revelando su verdadera naturaleza a Annakin, al que deja inmerso en un mar de dudas, porque este cree que el futuro emperador es el único que le puede ayudar a salvar a Padme de una muerte que cree segura, porque así se lo indican las mismas pesadillas que le avisaron de la muerte de su madre.
    Conclusión

    Una vez puestas las bases para el desenlace, llega la primera escena realmente objeto de debate. Avisados por un Annakin todavía mayoritariamente en el lado luminoso, Mace y otro tres miembros del consejo, a los que se les supone un gran poder, se dirigen a detener al Canciller. Éste, después de emitir una de las mejores frases de la película (quiero verla en versión original para captar el cambio en la entonación), ni corto ni perezoso, se carga a los tres acompañantes de Mace en un santiamén, y, sin embargo, es aparentemente vencido por este. Aquí empieza la polémica, porque unos dicen que se deja ganar adrede para atraer a Annakin al lado oscuro y otros creen que es incapaz de vencer a Mace. Yo soy partidario de lo primero, el malvado Lord Sith tiene la capacidad de predecir el futuro, lo cual le da una ventaja considerable sobre sus adversarios. Todo es una trampa para atraer a Annakin definitivamente al lado oscuro. El otro punto polémico (aunque considerablemente menor) es la desfiguración de su rostro. Aquí también hay polémica entre los que dicen que ese es su verdadero rostro que ha permanecido oculto hasta entonces y los que afirman que son los rayos reflejados en el láser de Mace los que se lo desfiguran. Vuelvo a inclinarme por lo primero, más que nada por como exagera su aparente debilidad para convencer a Annakin de que se oponga a Mace y como, una vez Annakin le corta la mano al segundo de los Jedi, reacciona enviándole con los rayos a tres kilómetros de distancia.

    Pero esta escena es problemática, principalmente, porque la transición al lado oscuro se produce de forma un tanto acelerada, justo cuando Annakin, después de la muerte de Mace, parece darse cuenta de que ha traicionado a los suyos y, sin solución de continuidad, sin que suceda nada, ni se pronuncie frase grandilocuente alguna, instantáneamente pasa a obedecer ciegamente al Emperador, poniéndose a la cabeza del asalto al templo Jedi, exterminando por el camino a unos cuantos niños indefensos.

    Aun así, aunque el clímax de la transformación no esté del todo conseguido, el espectador siente que el pobre Annakin tiene todo el derecho a volverse contra los Jedi. Fue un Jedi, quien para mas inri se dejo matar al final del capitulo I, el que le privó de la compañía de su madre a la tierna edad de diez años; luego le tuvieron diez años alejados de las mujeres que amaba (su madre y la reina de Naboo); mas tarde Padme le torturó con un régimen forzoso de abstinencia sexual al que solo la cercanía de la muerte pudo poner fin, y que, además, acabó [la abstinencia] cuando el Conde Dooku ya le había dejado manco y, por lo tanto, sin poder hacer uso de sus dos manos en el lecho conyugal. Después de tres años de lucha en las Guerras Clon, y de haber rescatado al Canciller y acabado con Dooku, no solo el Consejo le niega el rango de Maestro, sino que encima le piden de tapadillo que traicione las reglas de conducta de la orden, al sugerirle que se convierta en espía. No se recatan en absoluto en poner en duda su valía, al declarar públicamente que se requieren personas con más experiencia para misiones de enjundia. Y, encima, no puede besar a su mujer en medio de la chancillería, porque eso les delataría, ya que se trata de un amor prohibido por las estrictas normas de la orden, que luego el consejo no tiene reparos en saltarse cuando le conviene. Ante tamaño cúmulo de circunstancias, ¿Quién no se vería tentando por el llamamiento del ser mas poderoso de la galaxia, que además le garantiza que a su mujer no le va a pasar nada?

    Al trauma del paso al lado oscuro le suceden diferentes secuencias que resumen el exterminio de los Jedi en campaña a manos de los clones controlados por Palpatine, escenas que no resulta demasiado convincentes, pero sí emotivas, y, de paso, sirven para resaltar la preeminencia de Yoda, que hasta ese momento parecía un peón del Emperador, más que un ser con voluntad propia.

    En resumen, después de la criba, quedan dos Jedi (Yoda y Obi-Wan), dos Sith (Sirius y Vader) y una chica enamorada. Y, después de los esperadísimos duelos, que creo no defraudaran a nadie y que es mejor verlos que describirlos, siguen quedando dos Jedis, dos Sith y la única que muere es la chica enamorada, si bien antes da a luz a dos mellizos y futuros Jedi, que rompiendo la balanza descaradamente del lado del bien, cumplirán los pronósticos y ayudaran a Annakin a cumplir la profecía, si bien de una forma un tanto enrevesada.

    Y aquí hemos topado con el punto más conflictivo de toda la nueva trilogía, la muerte de Padme. Es absolutamente imposible (hasta para la familia Skywalker) que Leia se acuerde de su verdadera madre cuando ésta muere de pena una vez ha dado a luz. Y menos aun que ella se acuerde y Luke no. Si bien es coherente que Padme no pueda sobrevivir a los dos grandes amores a los que ha dedicado su vida, la República convertida en Imperio y Annakin transformado en Darth Vader, se podía haber dilatado un poco mas su triste existencia y convertirla en iniciadora del movimiento rebelde. En definitiva, había alternativas para haber resuelto el dilema de otra forma sin necesidad de traicionar al original. Claro que entonces hubiera sido difícil asimilar la separación de los mellizos.

    En cuanto a la transformación de Vader en un ente mecánico, resulta realmente memorable, la mascara, la respiración entrecortada, la voz de Constantino Romero, no pudiendo dejar de mencionar la magistral jugada de Palpatine, haciéndole creer que ha sido el causante efectivo de la muerte de Padme (lo cual no deja de ser cierto, en cierto modo).

    Al androide alto y parlanchín le borran la memoria, pero a R2 se la dejan intacta, lo cual, pese a las criticas de la concurrencia, me parece acertado, ya que, desde mi mas tierna infancia, sospeche que el cabezudo sabia mas de lo que decía. 😉

    Al resto de los robots, el Emperador los declara obsoletos, lo que explica su ausencia de la antigua trilogía.

    Lo que nadie puede alcanzar a entender es el salto tecnológico que permite reconstruir la estrella de la muerte en tres años (del episodio IV al VI), cuando en la construcción de la primera (la que se carga Luke) parece que se invierten casi dos décadas. Pero esto se puede perdonar, porque sirve como excusa para regalarnos un plano de Vader con el Emperador, previo cameo de una versión informatizada y rejuvenecida de Peter Cushing (a lo mejor a eso se refería Palpatine con lo de resucitar a los muertos)

    Una toma del cielo de Tatooine, que no por esperada, deja de ser conmovedora, pone punto y final a una saga que constituye ya parte del legado cultural del Siglo XX.

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