Portada
Con frecuencia pienso que el llamado Rock alternativo o independiente norteamericano es un gran cajón de sastre. Detrás de esta etiqueta encontramos músicos que se reclaman del garage rock de los años 60-70, del protopunk de Detroit (Stooges, MC5), de las diferentes semillas plantadas por los Byrds y que continuaron Creedence Clearwater Revival, Buffalo Springfield y tantos otros, de la vanguardia neoyorquina representada por Velvet Underground, e, incluso, dependiendo de su lugar de origen, del bluegrass, el country o la música con raíces más amplia. ¿Qué tienen en común Violent Femmes, Sonic Youth, The Jayhawks, Yo la Tengo o Lambchop? Pues si pudiéramos encontrar algo que los acogiera todos quizás sería su rechazo, o, mejor, distanciamiento, de un rock más clásico y asociado a gustos mayoritarios. Se respeta, faltaría más, a Bruce Springsteen, Tom Petty o Bob Seeger, por poner ejemplos señeros, pero NO son lo mismo, no pertenecen a la misma onda, por decirlo así. Pasa algo parecido que con el cine independiente estadounidense, que se distingue del cine de las Majors básicamente por su presupuesto (y lo que esto lleva aparejado) y quizás, por una temática (y estética también) que incide más en lo cotidiano, consecuencia, en buena medida del primer supuesto. Pero ¿qué sucede cuando un grupo o cantante del rock independiente traspasa la barrera de los pequeños sellos discográficos, del reconocimiento limitado, por muy amplio que sea (ese que les hace alcanzar la denominación de “artistas de culto”) y se convierten en fenómeno de masas?. Pues, la respuesta suele ser tan variada como el tipo de música que hacen, desde la esquizofrenia artística al rechazo del nuevo status o su sumisa aceptación, que de todo hay.
En 1.989, R.E.M., el grupo formado en la pequeña ciudad universitaria de Athens (Georgia) era posiblemente el estandarte del Rock alternativo. Su discografía, cobijada por el pequeño sello IRS, había codificado, por decirlo de alguna manera, los límites de su género. 6 discos, desde el inicial y prometedor Murmur (1.983) hasta el más accesible y pop Green (1.988), en los que los cuatro integrantes de la banda habían mostrado los múltiples caminos que el rock independiente podía seguir. Había un fuerte componente folk, sin duda, pero enriquecido con propuestas rockeras, influencias californianas y garajeras. Un estupendo recopilatorio (Eponymus, 1.988) había puesto fin a su contrato con la discográfica de siempre y R.E.M. se pasaban al lado oscuro de una gran compañía, Warner, que tras el inesperado éxito de Green se frotaba las manos.
Pero R.E.M. no tenía prisa; nada menos que 3 años tardaron en sacar un nuevo disco, Out of time (1.991). Profundizando en su vertiente más pop, iniciada en el anterior trabajo, y aupado sobre dos singles perfectos, uno “alegre”, “Shinny happy people” y otro “triste”, “Losing my religión”, el disco vendió millones de copias y elevaron a R.E.M. al olimpo musical. ¿Todos contentos? Pues Warner, obvio, sí, pero el grupo, no. Algo fallaba; los cuatro miembros (siempre funcionaron como un auténtico colectivo) eran conscientes de las irregularidades y flaquezas -bastantes- de Out of time. Muchas copias vendidas para un resultado artístico algo insuficiente. La banda se encerró en un estudio e inició un proceso de revisión autocrítica nada complaciente .
La consecuencia fue un giro quizás inesperado, una obra que recogía el ambiente de decepción, melancolía y cierta amargura que les envolvía. De ese clima poco optimista se nutre Automatic for the people (1.992), que parece un intento de contradecir los deseos de una multinacional, entregando una obra oscura y dolorosa. En principio nada hacía pensar que el disco fuera un acontecimiento, pero sorprendentemente (o quizás no), Automatic… supo conectar con el estado de ánimo de un público cansado posiblemente de fórmulas ya gastadas y se convirtió en un éxito tremendo.
Y merecidamente, hay que decirlo, Automatic for the people es sin lugar a dudas la obra maestra de R.E.M. Sobre una base claramente folk (no hay más que oír “Try not to breathe” o “Sweetness follows”) sobrevuelan los extraordinarios arreglos orquestales de John Paul Led Zeppelin Jones, mientras que un par de temas dan el contrapunto rockero, “The sidewinger sleeps tonite” e Ignoreland”. Joyas como “Everybody hurts” o “Man of the Moon” dan el tono a un disco desesperanzado, a veces críptico, y profundamente melancólico. Mi canción favorita es “Nightswimming”, en la que sobre una sencilla melodía al piano -apenas dos acordes-, va deslizándose la voz de Michael Stipe mientras que una delicada orquestación milagrosamente medida arropa y eleva el tema.
R.E.M. seguirían haciendo discos notables -siete más- hasta su separación en 2011 (“acabamos con la música antes que ella acabe por nosotros” declararon), pero nunca llegaron a alcanzar la cumbre que un momento de desilusión y duda les impulsó a crear. Y nosotros, con la involuntaria crueldad del fan, agradecidos por ello.
Contraportada
Si alguien hubiera pronosticado que el último gran fenómeno musical de EEUU en el siglo XX tendría lugar en Seattle no hay riesgo en pensar que todo el mundo le hubiera tenido por algo desorientado.Y no es que la lluviosa metrópolis del Estado de Washington carezca de atractivos, tiene una merecida fama de ser abierta, emprendedora, y liberal; pero claro, con Jimmy Hendrix (que además se fue pronto de allí) como única figura musical reconocida no tenía muchos boletos para ser elegida. Sin embargo, fue allí en donde surgió el grunge a finales de los años 80. Todos recordamos su estética (camisas de leñador, pantalones raídos, botas de montaña, melena suelta) y su visión del mundo, entre escéptica e inconformista, neohippy diríamos hoy. La música que lo acompañaba era una mezcla de rock duro, punk, rock clásico y garaje sesentero. Música que fue impulsada por una discográfica local, Subpop, hoy sello de música alternativa de Time Warner, y en la que participaron docenas de bandas: Pearl Jam y Nirvana como más conocidas, pero también Soundgarden, Green River, Stone Temple Pilots, Alice in Chains y muchos más. Las guitarras distorsionadas, potente percusión, los cambios constantes de ritmo, melodías repetitivas como letanías, son algunas de sus señas de identidad.
La historia de Nirvana es tan conocida que casi no merece la pena detenerse en ella: inicios dentro del rock alternativo con Bleach (1.989), la explosión mediática con Nevermind (1.991), la consagración con In Utero (1.993) y un final abrupto, no por anunciado menos triste, tras el suicidio de su líder Kurt Cobain, convertido en icono del grunge y en uno de los últimos mártires del rock. La conocida historia de una fama mal digerida mezclada con una personalidad compleja y conflictiva fruto de una infancia infeliz y una adolescencia desorientada que arruinan un futuro prometedor.
De toda la discografía de Nirvana, aceptando de antemano la jerarquía de Nevermind, me quedo con Unplugged in New York (1.994), quizás su obra más atípica, grabado en directo para la MTV en noviembre de 1.993 y editado un año más tarde. La razón es sencilla; las canciones de Cobain desnudas, sin la estridencia y disonancias buscadas típicas del grunge, demuestran su grandeza, los juegos de guitarra de Krist Novoselic y Cobain resaltan los temas mientras una percusión comedida del batería David Grohl enriquece el conjunto. Da la sensación de que Kurt Cobain estaba iniciando un cambio de estilo como demuestran los covers registrados (The Vaselines, 3 temas de Meat Puppets, que además participan en el concierto- más dos estremecedoras versiones de Leadbelly y David Bowie) y la negativa, que enfureció a los jerifaltes de MTV, a tocar alguna de las canciones más conocidas de Nevermind.
Pero eso nunca lo sabremos. El 8 de abril de 1.994 un empleado de una compañía eléctrica encontró el cuerpo sin vida de Kurt Cobain en una habitación de su casa de Seattle. Junto a la escopeta que utilizó para acabar con su vida se encontraron una nota destinada a su mujer, Courtney Love, un jarrón de flores y discos, tabaco y alcohol desordenados por el suelo. En un rincón, sobre un plato de un viejo tocadiscos descansaba el último álbum de R.E.M., Automatic for the people.

He votado por Nirvana, pero más por lo que representan, que por su música, que tambien. He votado el impulso creativo versus la laboriosidad, el esfuerzo, pero con mucho talento. Pero podía haber votado al revés, que tambien, por que elegir ahi es dificil.
Pongo dos canciones de cada grupo que a mi me gustan especialmente.
Stand
World leader pretend
Quizás si me he de quedar con un disco de REM, dudaría entre el Automatic for the people y el Green, más pop igual, pero con carga de profundidad incorporada, como demuestran en este world leader pretend.
Where do you sleep last night
Serve the servants
De Nirvana no tengo dudas, el espléndido, redondo, aunque saturado y sobreescuchado Nevermind, aunque casualmente he elegido dos temas de otros albumes (y si no hubieras puesto la versión de about a girl del live in ny, hubiera caido la original en vez del Serve the servants).
Para quien quiera profundizar en Nirvana, Seattle y el Grunge, hay 3 especiales emitidos por un servidor con la estimable colaboración de JavierC en la diezmola sobre el inicio, explosión y decadencia del grunge en seattle y alrededores.
http://www.theflagrants.com/diezmola/m/408de7d77f7c7a56d280ee946aa594d52359/play
http://www.theflagrants.com/diezmola/m/cf0f8c590de106ee4497348cedf21fc82383/play
http://www.theflagrants.com/diezmola/m/1ec47d88cb0fc2964d9858df0aa5cf9e2419/play
Ya lo dije en la bitácora, pero aquí lo dejo para la historia del blog. Realmente es el mejor artículo de los Portada/Contraportada que has publicado. Y eso es decir mucho porque todos tienen un nivel fabuloso, pero éste en concreto está escrito con una sensibilidad y elegancia sublimes. Y más si tenemos en cuenta que nos estás hablando de grupos de los que se ha escrito hasta la saciedad.
No se puede votar hoy, hombre. No se puede. Nirvana fue un bombazo, pero es que la carrera de REM es solidísima, y haciendo algo muy muy difícil, que es que cambiaban de registro casi como querían. Pollosaurio, el Monster, un disco con distorsión y feedback a raudales que no fue demasiado entendido en su momento, a mi me parece un trabajo excelente también. En su momento hicieron un concierto de la serie Storyteller, donde explicaban el origen de las canciones y veías que en ese grupo había más de un compositor, músicos de gran altura.
Y Nirvana, pues nada. Tan tan buenos en vida, que hasta cuesta pensar que han pasado más de 20 años de su muerte. Fijaos que las canciones, analizadas musicalmente eran simples, acordes simples, líneas de bajo simples, batería machacona, letras rarísimas y crípticas,... pero de tanto en tanto me pongo algún directo para comprobar que ahí latía algo muy fuerte, difícil de explicar pero impresionantemente bueno.
Es un artículo precioso de verdad. Coincido totalmente con Flagrants. Enhorabuena Ross porque has conseguido emocionarme de verdad. Lo he leído con el audio de Nightswimming y se me han saltado las lágrimas.
Pues quizá nos encontremos ante una de las razones de por qué mi vida quiso (aunque ya era reincidente) que sus derroteros fueran en busca de los otros mundos que habitan en este.
Ese exceso de tirones a la cuerda que ya me hastiaba por aquellos años 90, en donde veía como el postureo no se inventó en nuestros días y las redes sociales.
No nos engañemos, al menos yo no lo hice, si hay una época en la que el rock carecía de sustancia era justamente esta. Si hubo una época en la que fue tendenciosa la intención en el rock fue esta; hasta el punto de impostar un dios de barro pegándose un tiro para pasar a la posteridad.
No entendí nunca ese momento que vivimos con tanto circunloquio musical en torno a no sé muy bien qué. No me encontré nunca representado, Nunca quise pertenecer a una actitud esnobista tal, que no sabía ni tan siquiera ella misma por donde deambular. Tanto es así, que perfectamente describes como REM inoculaba esa pátina snob en su álbum Automatic intentando resarcirse de la estúpida idea que tuvieron sus fans al comprar masivamente sus discos. Nada más absolutamente Kafquiano y bipolar al mismo tiempo.
Gracias a estos movimientos mi vida dio un vuelco musicalmente hablando. No todos llegaron a buen recaudo, pero si me hicieron dejar de pertenecer al estresante mundo del postureo incipiente que nos acechaba por entonces y me dediqué a escuchar clásicos de todo tipo y en todas partes. Gracias a repudiar estas actitudes conseguí dar forma a mi criterio musical que, para bien o para mal, se diluyo y dispersó a partes iguales y conseguí alcanzar estados de forma musical que me permiten disfrutar de ingente cantidad de buena música en lugar de acceder al sectario mundo del que todo lo quiere saber sin nada tener (parafraseando a S.J. de la Cruz, sin que sirva de precedente).
Dicho lo cual; el tiempo –ese juez implacable- me ha hecho rescatar dicha época de forma más sosegada y con la suficiente perspectiva para darle el valor que le dieron; aún pensando que ese coste estuvo extremadamente sobrevalorado. Y una vez superé esa estúpida retahíla de prejuicios los escucho con naturalidad dándole su sitio.
Y pienso que quizá fui demasiado duro con ellos y, sobre todo, conmigo. Porque ahora solo me dejo llevar por lo que escucho sin necesidad de imponerme corazas que desvirtúen lo que verdaderamente importa; la música. Y es demasiado importante la música como para dejar de ver el tiempo y el espacio que ocuparon grupos como los que describes. Qué yo no la entendiera no es óbice para que no merecieran su sitio…pero es ahora cuando lo sé y puedo hacer algo. Antes, no pude.
Recuerdo tener grabados en alguna cinta BASF los singles del Automatic for the People. Salieron un monton de ese album, cinco o seis. Extraidos de algun programa de radio de entonces (Plasticos y Decibelios, La Conjura de las Danzas, El Boulevard o alguno de ese pelo), y con la cancion cortada por el principio y por el final, que era cuando el locutor la introducia, o daba paso a la siguiente.
Cuando finalmente me compre el disco y le di al play, flipe con las primeras notas de Drive. Nunca habia escuchado el inicio ‘limpio’, la chachara del locutor lo impedia. En esa epoca estas a Pearl Jam, a Nirvana, a Smashing Pumpkins (era lo que te llegaba) … Estos grupos transmitían un tipo de emocion mas cruda, mas visceral y lo que te apetecia en ese momento era romper cosas.
Automatic for the People, en cambio, toco una fibra hasta entonces desconocida, en parte gracias a esos arreglos orquestales de JPJ. Una inyección de melancolía con la que me di de bruces. Desde aquel momento lo habre escuchado cientos de veces, lo mismo que el videoclip de Man on the Moon. Me parece un disco inmenso. A partir de ahí, tiras de la manta y te topas con joyas como el “Shaking Through” de Murmur, el “World Leader Pretend” de Green, el “The One I Love” de Document, o el “Carnival of Sorts” de Chronic Town.
Asi que por todas estas razones y por muchas mas, REM.
Magnífico artículo, como ya te han comentado.
Soy muy fan de ambos grupos por lo que no voy a votar.
Simplemente enlazar un programa soberbio de @livinginthepast en el que profundiza en los primeros discos de REM que me parece apropiado para la ocasión:
http://www.theflagrants.com/diezmola/m/c517c70895b87ab5281048799d10c53b2301
Es difícil comparar una trayectoria tan corta y accidentada como la de Nirvana con otra tan sólida y característica como la de REM, que aún tiene su "culto" perfectamente instalado en "logias" urbanas. Además, los de Seattle han tenido rivales demasiado mediocres en sus contornos musicales y se les corona con una estética e imagenes icónicas... los REM ganan porque se han mantenido mas tiempo y con mejor digestión el éxito dentro y fuera de su propio público, si exclusivamente hablamos de música. Pero yo voto por Nirvana, es irracional. Un viejo amigo de mi colegio me dijo que las mas importantes genialidades de la Historia de la humanidad se producen antes de que el genio cumple los 40 años.
Estupendo articulo. Yo me he decantado claramente por R.E.M. Me parece un grupo inmenso, tanto por cantidad como por calidad. Ademas debo añadir que jamas pude comprender los axiomas del movimiento grunge. Lo que no me impide reconocer la grandeza de Nirvana o lo que representa para la musica...
Por razones obvias que casi todos conoceréis... Para mí, esta elección ha sido muy sencilla. Voy a reconocer que, sin haber sido nunca un especial fan del grunge ni la música garajera, con los años he llegado a ser consciente de lo que fue, y es, Nirvana, en términos de importancia musical. Si, incluso, le añadimos la posterior etapa de Foo Fighters (creo ser otro de los osados que se atreve a reconocer que le atraen incluso más que los originales), podríamos estar hablando de un grupo que, por trayectoria y calidad, podría acercarse a lo que es R.E.M....
Voy a intentar profundizar un poco más.
Entiendo la elección de discos expuesta brillantemente por rosschack, pero para mi gusto el albúm elegido de Nirvana debería haber sido In Utero, ¿por qué? porque ahí muestran todo el auge creativo y el hartazgo hacia el mundo que les rodea.
A mí el boom de nirvana y del grunge en general, me cogió en una etapa de mi vida post-adolescente, aunque todavía merecedor de dos hostias a mano abierta para espabilar (aunque esto es posible que a día de hoy aún me sea necesario), en la que empatizaba con lo que decían muchas de sus letras y no puedo ser totalmente objetivo.
Creo que no descubro nada nuevo si digo que a Nirvana y a Cobain en particular, el éxito de Nevermind le hizo mucho daño y en particular el Smells like teen spirit, que acaparó toda la atención de un disco que tiene más, mucho más, pero el In Utero tiene canciones como Serve the servants, Rape me, All apologies o Dumb que dicen muchas cosas y demuestran que nirvana no era flor de un día o de un disco y que había un proceso creativo detrás y no solo era hacer ruido porque sí.
Añadir que Cobain tenía pensado llamar al disco I hate myself and i want to die, y que Novoselick y Grohl le convencieron para cambiar el título, creo que sobra decir nada más.
Además tengo un problema con los unplugged de la mtv , sobre todo los grabados con bandas supuestamente ruidosas, y es lo que ensalza rosschack para elegirlo, que es quitarle ruido a las canciones, cuando una base de su carga social está en ese ruido para provocar aún más.
Del disco de REM sólo tengo que decir que me parece uno de los mejores discos de la década de los 90 en general, por lo que poco más puedo añadir.
Rosschack , lo bueno que tienen estos artículos , incluidos los post musicales que escribes en la bitácora, es hacer volver a escuchar canciones o discos que hace mucho tiempo que tenía olvidados, además de en bastantes ocasiones hacer que descubra cosas nuevas o incluso cantantes para mí desconocidos, solo por eso ya merece la pena.
Amigo living, leyendo tus comentarios de bitácora y creo que entendiendo como te sientes, deberías escuchar In Utero sin ningún tipo de pretensión y tengo la sensación que ibas a empatizar con muchas letras de ese disco.